La Rioja

«Todos necesitamos lo mismo, ser amados»

Lorenzo Quinn posa en una exposición en Londres junto a su obra 'La mano de Dios'. :: afp
Lorenzo Quinn posa en una exposición en Londres junto a su obra 'La mano de Dios'. :: afp
  • Lorenzo Quinn Escultor

  • El artista italiano apadrina la campaña 'Soy cómplice 2017' de Feaps-Rioja para mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual

El artista internacional Lorenzo Quinn (Roma, 1966) apadrinará la campaña 'Soy cómplice con la discapacidad intelectual 2017' de Feaps-Rioja, que se presenta hoy en Logroño. El escultor, italiano de nacimiento y residente en Barcelona, será imagen y embajador de este programa de sensibilización social que persigue la plena inclusión de las personas con discapacidad intelectual. «Las diferencias -dice Quinn parafraseando el lema de la organización- nos hacen únicos a cada uno y más ricos a todos».

¿Cuál es su mensaje 'cómplice' con la discapacidad intelectual?

Que todas las personas tienen derecho a ser tratadas como tal, que todos tenemos derecho a la igualdad. Lo importante para estas personas es ser incluidas en la sociedad con plenitud e igualdad.

¿Por qué han pensado en usted como padrino de esta campaña?

Por mi amistad con Félix Revuelta, que fue el primer padrino. Él me lo pidió y yo, encantado. Es una causa con corazón y siempre que se pueda hay que ayudar a las buenas causas.

Hace unos años diseñó una pulsera para Manos Unidas. ¿Tiene una sensibilidad especial hacia las causas altruistas?

He hecho varias cosas, sí. Colaboro en todo lo que puedo y creo que todo el mundo tiene que hacerlo en la medida que pueda.

Su trabajo escultórico tiene un componente humano evidente: la figura, las manos... ¿Busca transmitir solidaridad, concordia...?

Absolutamente. Mi obra es universal. Intento buscar lo que une a la gente y no lo que la separa. El amor, la familia... Todas las personas en todo el mundo tienen las mismas necesidades: todo el mundo quiere ser amado. Lo increíble es que muchos se centren tanto en lo que nos separa. Deberíamos tener más presente que somos la raza humana, que somos únicos y que estamos juntos en este espacio, y que de momento tampoco tenemos ningún otro sitio donde ir. Mi obra es muy simbólica y habla mucho de esto.

Su trabajo está ya en medio mundo.

Viajo como un loco. Próximamente instalaré nuevas esculturas en Doha, Venecia y Bombay.

En Logroño expuso hace diez años. ¿Qué recuerdo guarda?

Me encantó. Yo soy italiano y americano y me encanta el carácter de su gente. No veo la hora de volver.

No suele hablar públicamente de cuestiones políticas, pero, teniendo raíces mexicanas [su padre nació en Chihuahua], es inevitable preguntarle por el veto de Trump a la inmigración en Estados Unidos y el muro fronterizo. ¿Qué opina?

Sólo diré que desafortunadamente en América sigue existiendo el racismo. Mi propio padre lo vivió, siendo nominado al Oscar seis veces, nunca lo ganó como actor principal, aunque sí dos veces como actor de reparto. Por lo visto, entonces todavía era demasiado pronto para un latino en Hollywood. Pero todos sabemos que América es un país de emigrantes. Incluso los anglosajones, que llevan allí quinientos años, lo son. Antes de ellos estaban los nativos americanos. Pero, es cierto, yo prefiero hablar de amor y de unidad en lugar de separación y de odio.

Háblenos, por último, algo más de su padre. ¿En qué modo fue un ejemplo para usted el admirado Anthony Quinn?

Para todo el mundo la figura del padre es muy importante. Yo pienso que él mío fue una persona única, más allá de la imagen pública que pueda tener como estrella del cine. Aprecio mucho todo lo que me dio y su vida fue una vida extraordinaria. Él empezó de la nada y llegó donde llegó, así que para mí es un referente muy importante. Él ha sido una guía muy importante en mi vida.