La Rioja

La Rioja, dentro del radio de acción de la central y sin beneficios fiscales

  • Los siete pueblos que se encuentran dentro de los 30 kilómetros tienen opiniones contrarias sobre la posible apertura de Garoña

Los informes avalaban la apertura de la central nuclear de Garoña y finalmente el Consejo de Seguridad Nuclear ha decidido alargar la vida de unas instalaciones que tienen más de cuarenta años, aunque son el Ministerio y Nuclenor los que tienen la última palabra. Garoña se encuentra en la provincia burgalesa, pero su radio de acción, en caso de que se produjera un accidente, llega hasta La Rioja. En el último anillo de seguridad se encuentran siete poblaciones que se verían afectadas. Los alcaldes de dichos municipios mantienen sus opiniones a favor y en contra de la reapertura de Garoña. Eso sí, todas pasan por una inversión en materia de seguridad y las garantías suficientes para evitar posibles incidentes que serían fatales.

El estar en el último anillo supone que los pueblos tienen un protocolo establecido y participan en simulacros periódicos para estar preparados en caso de accidente. En cambio, el estar entre los 20 y los 30 kilómetros de distancia hace que no obtengan ningún beneficio económico por parte de la central, algo que sí sucede con el poblaciones que se encuentran más cercanas.

«Sólo nos quedan los inconvenientes y el perjuicio», señalaba la alcaldesa de Treviana, que se sigue mostrando contraria a la reapertura de Garoña. Antonina Cantabrana señala que tras cinco años de su cierre, «está obsoleta y vieja y echarla a andar es un riesgo para todos».

El Consejo de Seguridad Nuclear exige para una posible reapertura que la propietaria, Nuclenor, cumpla con las condiciones de seguridad que se le exigen. Cantabrana pregunta «¿y después van a estar vigilantes de que esas condiciones realmente se cumplan?».

Las garantías de seguridad es algo que reclamaban todos los alcaldes de los municipios que se encuentran dentro del radio de acción. El alcalde de Foncea, Pedro Luis Orive, se mostraba a favor de una reapertura, pero siempre «con garantías de seguridad suficientes ya que si no es seguro, que no se abra».

Reconoce que los siete pueblos afectados, Foncea es el más cercano a 22,5 kilómetros, «corremos peligro y pedimos más información». En principio, si se cumplen las medidas, la reapertura «supone más puestos de trabajo para toda esta zona cercana a Miranda de Ebro».

Óscar Fresno, de Sajazarra, confía en los informes técnicos que avalan la apertura. «Si tienen todos los oks y está todo correcto no entiendo por qué no se puede abrir», señala, aunque considera que son los pueblos que dependen económicamente de la central los que deberían expresar su opinión.

En Fonzaleche, su alcalde, Juan Carlos Nájera, también opta porque una central de estas características «se lleve a zonas más despobladas». La alcaldesa de Treviana sugiere, por contra, apostar por energías renovables ya que «España es país de costa y de sol y lo que estamos haciendo es poner impuestos a estas energías». «Si abrir Garoña es la única solución que ven a los problemas de la luz, entonces es que vamos de mal en peor», concluye la alcaldesa de Treviana.