La Rioja

HABITACIÓN Y COMIDA, 20 REALES

De tiempos del emperador Tiberio, allá por el Alto Imperio Romano, datan las primeras noticias sobre las aguas medicinales de Riva los Baños, que manan en el municipio de Torrecilla en Cameros. Cuentan que Vivio Sereno, gobernador de la España Tarraconense, buscó remedio a su grave afección hepática en el balneario riojano. También se beneficiaron de sus propiedades terapéuticas los árabes que durante 200 años se hicieron fuertes en las peñas de Viguera, hasta su derrota a manos de Sancho II de Navarra, en los albores del siglo X. Es, sin embargo, un pergamino fechado el 7 de julio de 1029 el primer documento que se conserva sobre el balneario camerano. Así dice: «Doña Onneca, o Iñiga de Aybar era madre del infante don Ramiro, hijo natural de don Sancho III el Mayor, esto significaría que doña Iñiga de Aybar tenía parte o era divisera con la familia real, de la villa de Torrecilla y de los Baños en ellos situados, realizando la donación en dicha fecha del 1029 al rey Sancho y a su mujer Doña Munia».

Ya en el siglo XIX, época dorada de los balnearios, la casa-hospedería de Riva Los Baños se había convertido en un reputado establecimiento. El ensayo del licenciado Nicolás Escolar, que desmenuza el profesor Delgado Idarreta y publica el IER, da cuenta de las tarifas vigentes en 1865: «Desayuno: chocolate con leche, pan o bizcochos. Café con leche, pan o bizcochos. Te con leche, pan o bizcochos. Comida: sopa variada. Cocido con jamón y gallina. Tres entradas. Tres postres. Cena: Sopa. Tres entradas. Tres postres». Y, en cuanto a los precios de la época, 20 reales por persona (incluyendo el coste de la habitación); 26 reales si la comida era servida en la propia habitación o si se optaba por un servicio de horas distintas; 14 reales por la comida sola; 12 reales por la cena; 3 por el desayuno y 6 reales por el alojamiento».

Buen provecho.

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