La Rioja

«No pretendo que el foco esté en el actor sino en la obra»

  • Eduard Fernández, Actor

  • El nominado al Goya por la película 'El hombre de las mil caras' protagoniza hoy en el Teatro Bretón 'Panorama desde el puente'

El Teatro Bretón de los Herreros de Logroño acoge hoy, a partir de las 20.30 horas, la representación de la obra de Arthur Miller 'Panorama desde el puente', protagonizada por el actor Eduard Fernández. Nominado al premio Goya 2017 a Mejor Actor Protagonista por 'El hombre de las mil caras', el barcelonés de 52 años, cuenta ya con dos premios de la academia, al margen de ser uno de los actores mejor considerados del cine español.

¿Un actor necesita combinar el cine y el teatro para subsistir?

Depende de cómo se organice uno la vida. Hay gente que sólo hace teatro y le va muy bien. Es verdad que, quizá, puedes ganar menos dinero en el teatro y puedes combinarlo con televisión o el cine pero hacer sólo teatro también es una posibilidad, aunque tienes que ser muy bueno para tener trabajo todo el rato y que te llamen siempre. Yo lo combino. De hecho, casi no había hecho televisión y ahora voy a hacer.

¿Por qué no ha trabajado tanto en televisión, por decisión personal?

No me gustaba. Necesario es lo que uno estime. A mí no me acababa de convencer ni gustar lo que me ofrecían, pero ahora ha entrado Movistar +, que empieza a producir de otra manera, tienen una forma distinta de hacer series y me he apuntado a ese color. La verdad es que veo muchas series en televisión y hay muchas y muy buenas. Merecen la pena. En España creo que podemos hacer buena televisión y voy a probar.

¿Y de qué serie se trata?

Es una serie titulada 'La zona' que dirige Jorge Sánchez-Cabezudo, quien dirigió también 'Crematorio' y 'La noche de los girasoles'. Estoy muy animado y me hace mucha ilusión hacer esta serie.

¿Qué le hace más ilusión, ganar un Goya o un Max?

Ganar uno de cada [ríe].

'Panorama desde el puente' trata el tema de la inmigración. ¿Considera que es una obra actual por este motivo, a pesar de haber sido estrenada por primera vez en 1955?

De alguna manera, cualquier obra bien hecha resulta actual. Lo digo de verdad. Aquí, el tema de la inmigración está en el trasfondo y se convierte casi en una excusa, en algo muy esencial en la gente, sirve para crear una línea roja que nunca hay que cruzar por muchas cosas que te ocurran en la vida. Es una línea que no tiene vuelta atrás, algo imperdonable. La obra está montada como una tragedia griega, con un hilo conductor, el personaje del abogado, que cuenta en pasado lo que ocurrió y el espectador asiste a lo que sucedió casi sabiendo que eso va a acabar mal. Pero, tal y como lo hacemos, notamos que los espectadores crean unos silencios muy llenos y amplios, cada vez más, a medida que avanza la obra. Es muy bonito. El espectador queda en suspense.

Aunque esta pregunta sería para el director o el adaptador de la obra, ¿ha habido alguna actualización del texto para su representación?

No. Para nada. Eso sí, se ha quitado lo que el director, Georges Lavaudant, que tiene mucho prestigio en Europa, llamaría «lo anecdótico». No hay ni un plato de espaguetis ni una mesa ni prácticamente una silla, sólo un par de sillones y un plafón que sube y baja. Los actores estamos muy presentes, igual que la palabra, y aseguro que no es una obra aburrida, para nada.

¿Afronta sus papeles como un reto o no 'colecciona' personajes?

Hay dos maneras de ser como actor, o tantas como actores. Ahora, para entretenernos, se me ocurren dos: hacer carrera de actor pensando en qué me falta por hacer e intentar hacer lo que no haya hecho nadie, aprender a bailar o cantar aspirando a ser el 'actor completo; o ser un actor al servicio de la obra, hacer lo que dice y merece el personaje, colaborar en contar una historia. Yo, claramente, soy de los segundos, estoy al servicio puramente de la obra, como en este caso. Así haces tu carrera, no pretendo que el foco esté en el actor sino en la obra.

¿El actor debe aportar al personaje o este solo es un disfraz

Es inevitable que el actor aporte, hay que vincularse. Y, si te tira de la sisa el disfraz, hay que amoldarse porque hay un acuerdo inevitable entre personaje y actor, siempre hay un 'toma y daca'.