La Rioja

Fernando Blanco y Margarita Garau, junto con su hija Nadia. :: r. c.
Fernando Blanco y Margarita Garau, junto con su hija Nadia. :: r. c.

Los padres de Nadia se hicieron fotos teniendo sexo junto a la niña

  • La Audiencia Provincial de Lérida confirma la orden de prisión incondicional para Fernando Blanco ante el riesgo de fuga

Los padres de Nadia, la niña que padece una enfermedad rara, se mostraron ayer «escandalizados», «ofendidos» y «molestos», después de que el juez del caso por supuesta estafa les haya citado a declarar mañana para aclarar si pudieron cometer los delitos de provocación sexual y explotación sexual cuando grabaron imágenes de presunto contenido sexual con la pequeña. Según su abogado, Alberto Martín, los progenitores afirmaron que nunca han hecho nada que pudiera perjudicar a la menor, ahora de once años. «Para ellos, la niña es su vida», aseguró el letrado.

En una resolución emitida el martes, el titular del Juzgado de instrucción de la Seu d'Urgell (Lérida) apunta el posible delito de explotación sexual. De ahí que la Policía autonómica investiga ahora si las imágenes de la pequeña fueron distribuidas y vendidas en páginas webs pedófilas.

Unas fotografías de inequívoco «contenido sexual», según los investigadores, pero que el abogado defensor del matrimonio rebajó a meras escenas divertidas de la niña jugando cuando salía del baño. En las imágenes, hay primeros planos de las partes íntimas de la menor cuando era muy pequeña y la misma foto unos años después. Según el letrado, se trata de imágenes tomadas por los padres con las que hacían el seguimiento de la enfermedad de la niña, en concreto, la evolución de la piel. Entre otras cosas, la tricotiodistrofia provoca anomalías en el pelo, retraso en el desarrollo físico y mental, envejecimiento prematuro y fotosensibilidad en la piel. La menor, en cualquier caso, posa desnuda «con un innegable contenido sexual», según fuentes de la investigación. En otras imágenes, aparece la pareja desnuda, en actitud erótica o manteniendo relaciones junto a la niña.

El juez aprecia indicios de exhibicionismo y provocación sexual. El abogado alegó, en cambio, que son fotos de «ámbito personal» y no de tipo sexual. La madre afirmó el martes desde Mallorca, donde se ha instalado para estar cerca de su hija, que vive con una tía materna, tras la retirada de la patria potestad, que las nuevas acusaciones son interpretaciones perversas de las imágenes.

Mientras, la Audiencia de Lérida ratificó ayer la prisión provisional para el padre, Fernando Blanco, decretada por el instructor el 7 de diciembre. La Audiencia de Lérida desestima el recurso presentado por el abogado de Blanco, que pedía su puesta en libertad. La decisión fue tomada el pasado 9 de enero y por tanto, es ajena a las últimas informaciones del caso y no entra a valorar los nuevos delitos de explotación sexual por los que se investiga ahora a la pareja. La Sección Primera de la Audiencia de Lleida confirma el auto de prisión provisional «en todos sus extremos», argumentando que existe riesgo de fuga y que quedan pendientes algunas diligencias.

El tribunal considera que existen «suficientes indicios» para sustentar que los investigados «convirtieron la beneficencia» en su «medio de vida», sirviéndose para ello de su hija menor de edad, para engañar a los donantes, que les daban dinero pensando que iría destinado al tratamiento de su supuesta enfermedad rara. «Aquellos fondos -cerca de un millón de euros- no se destinaron al fin para el que se habían obtenido sino que, por el contrario, aparentemente se utilizaron para el propio y exclusivo beneficio de los investigados», señala la Audiencia.

En su recurso, el padre de la niña alegó que fuera de la cárcel podría acompañar a los investigadores a los centros homeópatas donde afirma que trató a su hija. Blanco declaró que no recordaba sus direcciones, pero que sería capaz de ir «si estuviera en libertad», para así poder lograr «pruebas y documentos para hacer valer su defensa». La Audiencia sostiene que el investigado no ha podido concretar en qué consistieron los tratamientos médicos, ni indicar los centros en los que supuestamente se llevaron a cabo.