La Rioja

Bella y bestia

Eva Amaral, al comienzo del concierto 'Nocturnal'. :: justo rodríguez
Eva Amaral, al comienzo del concierto 'Nocturnal'. :: justo rodríguez

Nadie nos recordará, cantaba Amaral al final de su concierto del sábado en Logroño. Y quizás sea eso lo que ocurrirá a un Actual 2017 tan ciclotímico que no podía tener otro cierre más radicalmente bipolar: la belleza de uno de los grupos más elegantes del pop-rock español y el desparrame festero de La Pegatina. Las canciones hermosas y la antimúsica verbenera. La bella y la bestia. Otro extraño caso del doctor Jekyll y míster Actual. Habrá quien hable de variedad, eclecticismo y ganas de agradar a todo el mundo. ¡Y que fue un éxitazo! Lo dirán hoy mismo. Personalmente, creo que se puede agradar (o no necesariamente) con mejor criterio. O simplemente con algún criterio que no sea obligatoriamente el de los políticos.

Como quien hace trampas en la ruleta rusa, Actual sabía que la bala estaba en la última de sus seis noches. Su apuesta segura era el tirón más comercial de Amaral, que además no tocaba en La Rioja desde hacía quince años, y garantizaba el lleno en el Palacio de los Deportes. Y luego La Pegatina & Friends prolongó la fiesta haciendo botar el pabellón hasta levantar las baldosas del suelo (ocurrió literalmente en el pasillo de la grada superior) hasta casi las cuatro de la madrugada. El mismo público que empezó afinando voces con las magníficas canciones de Eva y Juan terminó desgañitándose con el lolololó rumba-ska del combo catalán. Todo un éxito, Maricarmen, para hacérselo mirar.

La noche intergéneros arrancó seis horas antes con un interesante grupo francés, Talisco, un trío liderado por Jerome Amandi, con un estilo electrofolk con toques disco pero muy guitarrero, evocador de grandes espacios y escapadas furtivas. Los temas de 'Run', sobre todo la estupenda 'Everyone', demostraron cómo calentar la atmósfera.

Pero fue Amaral quien realmente iluminó la velada con la constelación de grandes temas que pueblan su repertorio. Un cielo estrellado y una gran luna llena dominan el potente espectáculo audiovisual de su gira Nocturnal y, aunque esa generalizada tendencia efectista del show-system desvía la atención de lo estrictamente musical, la calidad del grupo y su presencia en directo es incuestionable. Interpretaron diez temas de su último trabajo y, para satisfacción de todos, fueron intercalando otros tantos éxitos de su discografía anterior subiendo y bajando a placer la intensidad del concierto e hilvanando un discurso que parecía decir: ey, gente, aquí estamos todos juntos, podemos hacer algo grande...

Comenzaron deseclipsando la luna suavecito con 'Unas veces se gana y otras veces se pierde' para inmediatamente acelerar y cambiar a 'Revolución'. Esa iba a ser la línea, con temazos como 'Kamikaze' y 'Salir corriendo' y vuelta a 'Nocturnal', 'Lo que nos mantiene unidos', 'El universo sobre mí', '500 vidas', 'Estrella de mar', 'Noche de cuchillos'... Lo nuevo de Amaral, siempre a gran altura, y otra vez el Amaral más genuino: 'Moriría por vos' y 'Cómo hablar'. La polémica 'Ratonera', junto a La Pegatina. 'Hoy es el principio del final', con Juan y Eva empezando en solitario para luego sumarse el resto de la estupenda banda: Toni Toledo (batería), Ricardo Esteban (bajo) y Tomás Virgós (teclados). 'Días de verano' y 'Cazador'. La magnífica 'Hacia lo salvaje', empezando en blues de guitarra y armónica y terminando épica. Y ya hacia el final, nuevamente nocturnales, con 'En el tiempo equivocado' y 'Llévame muy lejos'... Pero antes, esa gran declaración tan íntima como colectiva que es 'Sin ti no soy nada'. Para acabar, otra vez eclipsando la luna suavemente, con 'Nadie nos recordará'... Nos hicieron no creer en nada.Triste epitafio a tanto esplendor... Eternos Amaral.