La Rioja

Un iceberg a la deriva

Imagen aérea de la grieta que está separando el iceberg Larsen C de la barrera de Larsen. :: John Sonntag / efe
Imagen aérea de la grieta que está separando el iceberg Larsen C de la barrera de Larsen. :: John Sonntag / efe
  • Los científicos avisan de que Larsen C, una placa de hielo del tamaño de Cantabria, puede desprenderse de la Antártida

En los próximos meses, un trozo de hielo del tamaño de Cantabria puede comenzar a vagar por el océano Antártico. Científicos de la Universidad de Swansea, en Gales, acaban de descubrir que la grieta que se ha abierto durante años entre el iceberg Larsen C y la barrera de hielo Larsen, a la que está unido, aumentó de tamaño de una manera tan rápida en diciembre (18 kilómetros más grande en apenas 30 días) que el desprendimiento podría llegar a ocurrir en los próximos meses. Y eso no sería lo peor: dado el tamaño de este iceberg, uno de los diez más grandes del mundo, su ruptura podría ocasionar otras posteriores que harían que la superficie de la Antártida se redujera de forma dramática en los próximos años.

En la actualidad, la unión entre el iceberg y la barrera de hielo es de apenas 20 kilómetros (la brecha es de 80), una superficie absolutamente insuficiente para amarrar un témpano de 350 metros de espesor. «Sería una gran sorpresa que el iceberg Larsen C no se fuera en los próximos meses», ha afirmado a la BBC, sin ocultar su pesimismo, el profesor Adrian Luckman, de la Universidad de Swansea.

Los científicos no tienen dudas de que los desprendimientos de grandes terrenos helados de la Antártida van a ser cada vez más frecuentes y las causas hay que buscarlas en el cambio climático. En el caso del Larsen C, la ruptura se ha debido a un calentamiento tanto del aire que flotaba sobre el iceberg como de las aguas que lo rodeaban.

Precisamente, el aumento de la temperatura de las corrientes de agua es el motivo por el que los investigadores vaticinan más rupturas. Pero no se trata de un fenómeno nuevo. La barrera de hielo Larsen lleva más de 20 años sufriendo pérdidas. En 1995 se produjo el desprendimiento del segmento Larsen A -el más pequeño- y en 2002 se desintegró el Larsen B, en lo que supuso el suceso más grave: en apenas tres semanas se desintegraron 3.250 kilómetros cuadrados de hielo de 200 metros de espesor, un hecho aún más inquietante al saber que la barrera había permanecido sin grandes variaciones en los últimos 12.000 años. Los científicos auguran que si el hielo de Larsen C se derritiera completamente, el nivel de las aguas globales podría elevarse unos 10 centímetros.