La Rioja

Somos feos pero tenemos la música

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Componentes de Morgan durante su actuación a mediodía de ayer en Franco Españolas. :: fernando díaz (Riojapress)

  • El excelente soul de Morgan conquista para el rock más genuino los escenarios menores de Actual

  • A la espera de los dos conciertos más comerciales en el Palacio de Deportes, el festival va cerrando capítulos con criterio de variedad

Janis Joplin había entrado al Chelsea Hotel buscando a Kris Kristofferson cuando se tropezó en el ascensor con Leonard Cohen, que andaba persiguiendo a Brigitte Bardott. O eso cuenta la leyenda. La canción del canadiense narra lo que sucedió en aquel encuentro casual y cuenta también lo que nos sucede a cualquiera cuando la vida nos patea con saña y enseguida la poesía acude a besarnos desesperadamente: We're ugly, but we have the music...

Somos feos, es cierto, pero tenemos la música. A veces peleamos con ella y otras, las menos pero las mejores, nos besamos como si acabáramos de caer enamorados para toda la vida en un torpe revolcón en el rellano de la escalera. Así, con esa voz rasgada y cálida que recuerda a The Rose, Carolina de Juan y Morgan, su excelente banda de soul y pop-rock, se ganaron al público de Actual en un concierto breve pero digno del mejor recuerdo. De esos que dejan con ganas de más. Fue a mediodía de ayer en Bodegas Franco Españolas y puede haber sido lo mejor del festival. Junto con la actuación previa de Frank, el grupo madrileño y el donostiarra conquistaron para el rock más genuino el Escenario de Culturas Contemporáneas.

Con sonido potente y limpio, Morgan tocó los temas de su único disco, 'North', dejando ver desde el comienzo que, si bien todo gira en torno a la voz y las composiciones de la propia Nina de Juan, muy del estilo Norah Jones pero con ese puñal en la garganta que tanto recuerda a Janis, juntos forman una importante banda eléctrica que se entrega al rock con pasión. Con Paco López a la guitarra combinando fuerza y delicadeza en las melodías de la vocalista, la batería de Ekain Elorza, el bajo de Alejandro Ovejero, los teclados de David Schulthess y la propia Nina al piano.

Baladas como 'Praying', 'Weather' o 'Cold' te llevan de un medio tiempo casi íntimo al inicio a un arrebato eléctrico final que Paco López domina con formidables solos o haciendo slide sobre las seis cuerdas con un chupito del mejor rocanrol americano. Comenzar suave y acelerar parece su sello y una buena fórmula para multiplicar la emoción del directo. Aunque podría, Nina no se queda sola en el escenario ni para cantar en solitario un único tema en español, 'Volver'; sus compañeros, como el público, la escuchan ahí plantados en un silencio casi devoto. Todos juntos se fusionan a la perfección en 'Cheescake', 'Freely', 'Work', 'Thankyou' o en 'Goodbye', antes de despedirse definitivamente con una propina de su próximo álbum. Ójala no tarden en volver a lo grande a este norte que ya es suyo.

Vermús y veladas en la bodega

Este último Vermú Torero lo había abierto Frank, con el folk-rock intenso con toques melancólicos, tensión dramática y una gran energía en la puesta en escena que recoge 'The mud and the thirst', el disco que los ha convertido en el nuevo grupo donostiarra de moda, formado por Sara Comerón, Andoni Etxebeste, Iñigo Bailador, Christian Rodríguez y Flavio Banterla. A la espera de las citas más multitudinarias y comerciales del fin de semana en el Palacio de Deportes, los escenarios menores de Actual han sostenido con criterio de variedad el apartado musical. Y el impecable local de Franco Españolas, con capacidad para 350 personas, ha sido el que más diversidad ha ofrecido y el de mayor aceptación.

Ayer mismo, el cambio iba a ser radical por la noche, con el pop electrónico de Hidrogenesse y el eclecticismo exótico de Papaya. Más radical aún si se compara con el concierto semisalvaje de la noche anterior, con el cada vez más sólido Conn Bux & The Deltic Underscore, uno de los mejores grupos salidos de esta tierra en los últimos años, y esos aceleradísimos tigres, Los Bengala, rocanroleros a toda pastilla. Cada uno por su lado, ofrecieron una velada descarada y caliente al otro lado del río.

Mientras, en el centro de la ciudad, el Wine Fandango venía dando de desayunar matinales con estrella en un ambiente más sosegado. Después de las voces casi blancas de Alice Wonder e Iseo, ayer le tocó cerrar la barra a Pájaro Sunrise. Para hoy solo queda Amaro Ferreiro en la sala Menhir (22.30 h.), a la espera de abrir mañana el palacio de las multitudes.

Es la música que tenemos. Ya sé que somos feos, pero la tenemos a ella, esperando sorprendernos en alguna habitación del Chelsea.

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