La Rioja

LA PUERTA ABIERTA

Ll comienzo de 'The salesman' (2016) no sólo es revelador de cuanto va a ocurrir a lo largo de las dos horas de metraje sino una sinuosa metáfora acerca de las grietas de un país y del ocaso contradictorio de sus personajes. Ver una película escrita y dirigida por el cineasta Asghar Farhadi ('Nader y Simin, una separación'), constituye el mejor documento, la crónica más certera, de la realidad moral, de un estado todavía medieval atribulado por los prejuicios.

Un edificio se derrumba. Se viene abajo. Hay que desalojarlo por riesgo de catástrofe. Uno de los apartamentos está ocupado por el matrimonio formado por Edmad (Shabab Hosseini) y Rana (Taraneh Aliddoisti). Se quedan en la calle. Por la premura aceptan de un compañero del grupo de teatro en el que están integrados un habitáculo provisional. Lo que ignoran es que un problema con la anterior arrendataria que se dedicaba a recibir hombres les va a suponer conocer el lado oscuro de sus personalidades.

El soporte teatral del planteamiento, con muchas escenas en interiores, alcanza su simbología más avispada en la afición a las tablas de, Edman y Rana, que aprovechan los ratos libres para interpretar en el teatro 'Muerte de un viajante', de Arthur Miller, una obra anexionada a la narración no por capricho sino porque añade una capa más a esta polisémica película al replicar no solo la relación de los dos protagonistas del filme en los personajes de Willy y Linda Loman, sino también por rescatar la historia de unas criaturas arrollados por el vertiginoso ritmo del progreso, una fábula que en pleno siglo XXI sigue tan vigente como cuando se escribió.

El filme es meticuloso y preciso. Cuenta con un guión que con maestría hilvana detalles puntillosos de la trama cuya importancia tarde o temprano cobran relevancia en el relato. Farhadi, como nos tiene acostumbrados, no deja nada al azar y no da una puntada sin hilo.

La estructura de la película nos lleva a dos bloques diferenciados. El primer tramo se postula por una descripción costumbrista, muy pegada a la realidad. El giro inesperado a medio camino de una agresión sexual desencadena un torrente de contrastes y emociones enfrentadas. Es como si el filme bajara el telón y al subirlo de nuevo, otra historia, con los mismos personajes, pero grave y azuzada por los sentimientos más ásperos, comenzara con otra perspectiva. Los personajes dejan de ser empáticos. Rana se vuelve introvertida e insegura. Emad queda atrapado por el instinto básico y se transmuta en un hombre impredecible. La narración pierde su sostén apacible para abrirse hacia el suspense, a la trama psicológica, en el que empiezan a aflorar temas con la venganza, el honor perdido y la reparación de la honra.

La segunda parte de 'The salesman' te atrapa y engancha sin soltarte en ningún momento. Ya no hay tregua en el instante que Rana, tras sufrir el abuso sexual por un desconocido que ignoramos quién es, decide no denunciar el atropello y callar. La vergüenza por las posibles preguntas y las ambiguas respuestas que debe dar la pueden conducir a un escarnio social. Y Edmad, desquiciado por el alcance de la fechoría se lanza a la búsqueda y captura del culpable.

Sin duda, el tramo final es crispado y de tensión inenarrable. Desconcertante y tortuoso. No hay nada como ver una película de Farhadi para sentir la 'representación' de los comportamientos más ambivalentes mientras repican la deshonra y el ultraje. ¿Pero el fin justifica los medios? El espectador decide. A mi juicio, la mejor película del festival Actual 2017.

'La era vacía',

Matinal:

Teatro Bretón:

Sueños en Corto

Matinal con Estrella:

Vermú Torero:

Café Cantante:

Guerra de Bandas:

Conciertos en la Bodega

Sesiones Nocturnas: