La Rioja

El 'brexit', acelerante para el declive de Europa

  • «La ruta de la seda globalizó el mundo como hoy la fibra óptica», asegura el iconoclasta historiador británico Peter Frankopan

Además de inglés, francés, croata y un poquito de español Peter Frankopan (Londres, 1971) habla ruso y árabe. Historiador, profesor y escritor, pero también hotelero, jugador de críquet y de fútbol, asegura que el verdadero centro del mundo está en Asia central y que Europa afronta su declive. Ha dedicado años a apuntalar la investigación que desarrolla en el 'El corazón del mundo' (Crítica) una provocadora e innovadora historia universal escrita sin plegarse al imperante eurocentrismo.

Sostiene Frankopan que el centro de gravedad del mundo está cambiando para regresar a donde estuvo durante milenios, en el corazón de Asia, por donde discurrió la ruta de la seda. Durante siglos el eje sobre el que giró el planeta no fue ni Oriente ni Occidente, sino el espacio que conecta Europa con el Pacífico, donde hoy están Kazajistán, Uzbekistán o Turkmenistán «que juegan un papel central a pesar de su aparente marginalidad». Allí surgieron las grandes religiones e imperios, de Alejandro Magno a Gengis Kan. «Entre Venecia y Shanghái vive el 70% de la población mundial y de su estabilidad política y económica depende el crecimiento y los cambios del planeta», apunta el historiador, director del centro de investigaciones bizantina de la universidad de Oxford.

Por allí transcurrió la ruta de la seda a la que Frankopan recurrió para titular su ensayo en inglés 'Las rutas de la seda'. Y es que cree el historiador que la globalización ya se dio hace 2.000 años. «Decir que Facebook es el gran globalizador es una basura. Ya hubo guerreros de Islandia que viajaron a Constantinopla en busca de seda y aquella ruta funcionó como hoy lo hacen los cables de fibra óptica», dice. «Cabe hablar de las rutas de la sedas digitales. Aquella no fue una ruta exclusivamente económica: además del dinero por ella circulaba el saber, el arte, las ideas, las creencias, los rumores y las falsedades. Ofrecía oportunidades, creaba problemas y animaba el progreso, como hace hoy internet», sostiene el erudito.

No sabe hasta cuándo durará el complejo de superioridad de Occidente. «Es normal que Europa se haya sentido el centro del mundo durante los últimos cinco siglos, pero aunque no ha llegado a su final, está en ese camino que puede significar el desplazamiento del centro hacia el Este», plantea. «La historia del mundo la escriben los ganadores y hemos creado una que encaja con nuestras necesidades y que situaba el centro del mundo entre los occidentales», agrega.

«Cada imperio tiene su momento y su final, ya sea romano o mongol, y Europa, acaso el penúltimo imperio con EE UU, muestra síntomas de que le habría llegado su hora», apunta Frankopan. «El auge de la derecha en Europa me dice que estamos mucho mas incómodos con nuestra propia identidad que en Asia. Europa ha sido resiliente en esto años y ha habido paz y colaboración, pero estamos en el punto de máxima tensión de los últimos sesenta años», diagnostica.

«Nadie sabe todavía qué significa el 'brexit', pero es la primera piedra que se lanza contra la ventana. Europa atraviesa una especie de crisis metafísica, y la historia dice que los imperios caen cuando las zonas de la periferia se separan y tratan de buscar su propio futuro. Y es lo que está pasando. Si pudiera predecir el futuro, diría que el 'brexit' puede acelerar el declive de Europa», apunta.

«Grecia y Roma miraron a Oriente y no son la madre de todas las culturas como nos han enseñado», sostiene Frankopan. «No podemos pensar en el Mediterráneo como la cuna de la civilización e ignorar Asia y el Este: Persia, China o la India influyeron en el arte, la literatura, la economía y la guerra», dice. Sitúa así el 'omphalos', el ombligo del mundo, su centro neurálgico, «más o menos donde corren el Tigris y el Éufrates».

China, el Cáucaso o África ¿dónde estallará la tercera guerra mundial? «Hace cien años nos habríamos preguntado si sería en el Imperio Otomano o en China. Pero por dos veces estalló en Europa, en la parte del mundo supuestamente más estable», contesta Frankopan. «Quizá sea en Asia, pero somos frágiles. Solo necesitamos que se disparara a un hombre en Sarajevo para desencadenar un conflicto mundial», recuerda. «Mi manera de afrontar la historia es interesarme más por la cooperación que por los conflictos y Asia ha sido muy estable durante siglos a pesar de lo que vemos ahora en Afganistán o Siria», apunta.

A Frankopan le preocupa que el líder de otro imperio, Donald Trump, tenga a su alcance el botón nuclear. «Todo el mundo está a la espera para ver si sus palabras coinciden con sus acciones. Su discurso plantea una desconexión del resto del mundo, de los tratados y acuerdos internacionales. Es un paso atrás que cambiará las vidas de este 'corazón del mundo'. Generará un vacío y no hay duda de que Turquía, China, Irán y Rusia y otros países explotaran y tratarán de ocuparlo», concluye.