La Rioja

¿Internet nos vuelve idiotas?

El columnista y escritor Andrew Keen, autor del libro 'Internet no es la respuesta'. :: r. c.
El columnista y escritor Andrew Keen, autor del libro 'Internet no es la respuesta'. :: r. c.
  • Nuevos libros alertan sobre las redes sociales y de la estafa de algunos negocios

Google, Instagram, Facebook y otros inventos son los nuevos mandatarios de la era hipertecnológica que nos ha tocado vivir. Pero estos nuevos emperadores, al revés que en la fábula tradicional, no van desnudos, aunque lo suyo sea dejar en cueros a los demás. Cedemos gratuitamente nuestra intimidad a factorías de datos que, convenientemente tratados, son oro pulido para las empresas. Esta es una de las tesis que expone el periodista, antiguo emprendedor tecnológico y columnista de la CNN Andrew Keen en su audaz ensayo 'Internet no es la respuesta' (Catedral), toda una diatriba que pone en solfa a los evangelistas de la red. Keen no está solo. So varios los libros alertan de los espejismos de las redes. Se vuelve así al eterno dilema: la herramienta nos ayuda, pero también nos engaña y hasta tiraniza.

Ya no se puede vivir sin internet, pero la red cansa. Si damos por bueno el axioma de que Facebook, Twitter, Instagram y similares son el reino del exhibicionismo y el narcisismo, se comprende que algunos quieran bajarse del carro. Gentes que cuentan su divorcio en Facebook con pelos y señales, que inundan a los amigos con fotos de sus andanzas y pitanzas de fin de semana, que miran la temperatura del día en el móvil en vez de abrir la ventana. Chistes, 'memes', vídeos ñoños, porno o de gatitos. Algunos, no se sabe cuántos, han dicho basta.

Uno de ellos es el rector de la Universidad de La Rioja, Julio Rubio. El rector no abomina de la tecnología. ¿Cómo podría hacerlo si es catedrático de Ciencia de la Computación e Inteligencia Artificial? Sin embargo, como hombre pragmático que es, ha decidido mantener a raya el teléfono móvil. De hecho, hasta el 25 de abril, cuando fue llamado a tomar las riendas de la universidad, carecía de terminal. Pero una vez que empezó a comandar la institución no tuvo más remedio que dotarse de un móvil de última generación. Lo curioso es que Rubio, como profesor, promovió el desarrollo de la informática móvil. Para el rector es «un grave error dar la espalda a los avances técnicos», pero se ha resistido a depender del celular por una «cuestión política». «A diferencia de otras tecnologías que ya estaban instaladas en la sociedad cuando llegué a ellas, asistí al despliegue de la telefonía móvil y vi claramente que se trataba de una operación comercial inmensa que pretendía generar necesidades donde no las había, con una estrategia muy agresiva», explicaba al diario 'La Rioja'.

Rubio no es un neoludita ni pretende arrojar a la basura el ordenador, pero se acerca a quienes no ocultan su aversión a eso de estar permanente ensimismado ante la pantalla táctil. La industria del bit carga contra ellos por oponerse a nuevos modelos de negocio como Uber, el programa que mantiene en pie de guerra a los taxistas, o AirBnB, la empresa de alquiler de apartamentos turísticos entre particulares a través de internet.

Siempre provocador, Andrew Keen cree que eso de la economía colaborativa es una estafa. «La nueva economía no sirve a nadie excepto a un puñado de verdaderos sociópatas sin la menor conciencia social». Nadie refuta los innegables beneficios de las redes sociales para facilitar la comunicación personal, política y económica. En la 'primavera árabe', por ejemplo, las redes fueron capitales para la movilización. Pero al cabo del tiempo las revueltas se han revelado un fracaso. Vicente Serrano Marín es filósofo y autor de 'Fraudebook. Lo que la red social hace con nuestras vidas' (Plaza y Valdés). Desde hace tiempo tenía abierta una cuenta en Facebook, si bien no la mantenía en funcionamiento.

Animado por unos amigos que querían estar más en contacto con él, se decidió a activarla. Y la experiencia no le gustó, aunque le indujo a pensar. «Es verdad que Facebook tiene una gran capacidad de movilización porque en pocos segundos pone en contacto a personas y supera las barreras espacio-temporales. Pero la estructura de Facebook nos ofrece una caricatura de lo que es la amistad y la representación de lo que nosotros somos, es decir, la biografía».

Un bien escaso como la amistad degenera por obra del botón de 'me gusta' e iconos varios en una ilusión. «Con Facebook la amistad se convierte en caricatura; de pronto llega a ser una magnitud cuantitativa en el que uno acumula una gran cantidad de amigos que en realidad son otra cosa. La noción de biografía y amistad se corresponde con la visión de un grupo de adolescentes, que son los que crearon Facebook», argumenta Serrano.

Por añadidura, el usuario de la red, al gestionar su cuenta, se convierte en un empresario de sí mismo que persigue afanosamente la felicidad. «Facebook es lo más parecido a una religión, porque unifica dimensiones emocionales y afectivas, creando la ilusión de que cada uno ejerce su propia libertad», apostilla.