La Rioja

La periodista Eva Millet, autora de 'Hiperpaternidad'.
La periodista Eva Millet, autora de 'Hiperpaternidad'. / MARTA FERNÁNDEZ

«Criar 'superhijos' es inasumible para las madres»

  • El colegio de los Hermanos Maristas de Logroño acoge hoy la presentación del libro 'Hiperpaternidad'

  • Eva Millet Periodista

El salón de actos del colegio de los Hermanos Maristas de Logroño acoge hoy a las 19 horas la presentación del libro 'Hiperpaternidad. Del modelo «mueble» al modelo «altar»' (Plataforma, 2016), a cargo de su autora, la periodista Eva Millet, colaboradora de 'La Vanguardia' y extrabajadora del diario inglés 'The Guardian' y BBC Radio. A raíz de ser madre puso en marcha el blog Educa2.info y ahora ha publicado un ensayo sobre el nuevo fenómeno de la 'hiperpaternidad'.

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-¿Qué es la 'hiperpaternidad'?

-Un modelo educativo cada vez más en boga en Occidente y que surge en EEUU, donde es muy típico de las clases media y alta. Se caracteriza por una atención excesiva y una perpetua tensión de los padres con respecto a los hijos, resolviéndoles sistemáticamente los problemas.

-¿Por qué se produce?

-Surge en sintonía a los tiempos que corren. Hoy en día parece que tenemos que tener la casa perfecta, los dientes perfectos, el coche perfecto y, también, el hijo perfecto. Los padres estamos muy preocupados por la formación de nuestros hijos por la competencia entre familias y la oferta brutal que hay. La 'hiperpaternidad' implica una continua sobreprotección y justificación de lo que hace el niño, nunca hace nada mal, es casi perfecto... Y también hay una hiperestimulación, los niños ya casi no juegan a su aire, tienen muchas actividades extraescolares programadas y sufren una sobreexposición en redes sociales.

-Parece que los padres desean que sus hijos cumplan sus sueños y no los propios de ellos, ¿es así?

-Ese es uno de los problemas, querer crear a tu hijo a tu imagen y semejanza. Otro es que con la resolución sistemática de los problemas, aunque sea con la mejor de las intenciones, incapacitamos al niño, le quitamos el proceso de autonomía, que es la base para ir por la vida. Todo esto genera mucho estrés porque criar 'superhijos' es inasumible, sobre todo para las madres, que suelen cargar con esta crianza intensiva.

-¿Esto deriva en mala educación?

-Claro que hay que querer, ayudar y proteger a los hijos, pero si desde que nace el niño ha sido el centro del universo familiar, se le ha dado todo y preguntado todo, hasta si quiere tomarse un ibuprofeno, al final también se les consiente todo y nunca se les dice que no, lo que provoca una inflada visión de sí mismos. Eso hace que, incorporado, tengan el «Yo no puedo» porque sus padres les han allanado el camino.

-¿Los padres pueden actuar así por sentimiento de culpa?

-Sí, claro. La paternidad siempre se ejerce con cierto sentimiento de culpa, pero tenemos que aprender a dominar ese sentimiento porque no es un buen motor para la crianza.

-Usted promulga una «sana desatención de los hijo». ¿Qué es?

-Una paternidad menos intensa. Hay que relajarse, que los niños jueguen, se aburran, tengan tardes libres... y no intervenir, como padre, a la mínima. Observar sin intervenir.

-¿Deberes sí o no?

-Hay que discutirlo, pero no adaptar el mundo al niño, en lugar de al revés, porque incapacitas a la escuela.