La Rioja

«Mi sueño era trabajar aquí y llevo ya diez años muy feliz; ésta es mi casa»

Antes de llegar Pablo Stefanini a Venta Moncalvillo había trabajado en restaurantes como Maher, Soto Galo y el Palacio de Azcárate: «Cuando me llamó Ignacio ya conocía su cocina porque había estado en una cena de empresa y recordaba cada uno de sus platos porque salí alucinado. Y aunque pueda parecer mentira, mi sueño era trabajar aquí y llevo ya diez años muy feliz y muy realizado como profesional», cuenta la mano derecha de Echapresto en los fogones de un restaurante que ha dado un salto increíble en esta década. «La evolución gastronómica ha sido total. Antes el trato del producto era exquisito, ésa es la verdad, pero es que ahora lo mimamos hasta unos extremos que son increíbles. Somos pocos, estamos muy bien organizados y cada paso que damos se cuida al máximo. Yo tengo la suerte de trabajar codo a codo con Ignacio y con muchos cocineros que han ido pasando por aquí a lo largo de estas dos décadas. Hemos crecido juntos y de cada uno de ellos hemos aprendido lo mejor». Y es curiosa la compenetración que se ha establecido entre él e Ignacio: «Muchas veces me pregunto qué haré el año que viene. Dónde estaré. Pero pasa el tiempo y sigo aquí. Y no me veo trabajando en otro sitio porque me gusta tanto la manera de trabajar de Ignacio que no creo que sepa hacerlo de otra manera. Pero la estrella no nos presiona, no se respira esa obsesión; lo que tratamos es de mejorar en todo; y en ese sentido somos muy exigentes en todos los procesos de trabajo».

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate