La Rioja

El escritor Juan Eduardo Zúñiga, en el 2011. :: Sergio Barrenechea / Efe
El escritor Juan Eduardo Zúñiga, en el 2011. :: Sergio Barrenechea / Efe

Justicia para un maestro secreto

  • Juan Eduardo Zúñiga gana a los 89 años el Premio Nacional de las Letras Españolas, el segundo en relevancia tras el Cervantes

Escritor de escritores, olvidado maestro del cuento, traductor y apasionado eslavista, las letras hispanas hacían ayer justicia a Juan Eduardo Zúñiga (Madrid, 1927), otorgándole a sus 89 años uno de sus más altos galardones institucionales. Este autor casi secreto, tan admirado como minoritario, se adjudicó el Premio Nacional de las Letras Españolas, el segundo en el escalafón tras el Cervantes y dotado con 40.000 euros. El jurado reconocía con su fallo «una vida dedicada a la literatura» y reivindicaba a Zúñiga «como un maestro en el género del cuento realista y fantástico, en el ensayo literario y la traducción».

Los relatos sobre la guerra civil y la posguerra articulan buena parte de la elogiada y exquisita obra de este singular narrador al que ojalá descubran muchos lectores gracias a este premio, que distingue «el conjunto de la labor literaria de un autor español cuya obra esté considerada como parte integrante del conjunto de la literatura española actual escrita en cualquiera de las lenguas españolas».

Cuando estalló la guerra Juan Eduardo Zúñiga tenía nueve años. Fue una conmoción que el futuro escritor vivió como algo «absurdo y desesperado». Los dramáticos acontecimientos y la tensa atmósfera generada se imprimieron a fuego en la mente de aquel muchacho, que con 80 años cumplidos destejería moroso la madeja de aquella dolorosa memoria para hacer la mejor literatura dando voz a sus víctimas más comunes en 'Capital de la gloria' (2003), libro que le valió el premio Nacional de la Crítica y el Salambó.

Culminaba Zúñiga con ese legendario título la trilogía que dedicó a la contienda, un centón de conmovedores relatos cuyos dos primeros títulos fueron 'La Tierra será un paraíso' (1989) y 'Largo noviembre en Madrid' (1990).

«Traté de dar un barniz de heroísmo a las desgracias que cercaron a aquellas personas», explicó el autor en su día. «Mi compromiso, que es claro, no es exclusivamente político. Me comprometo con la población, con quienes fueron mis vecinos y con quienes fueron perseguidos y acorralados en una vida precaria y plagada de necesidades», explicó este defensor de la literatura como reconstrucción de la memoria.

«Al fin se ha impuesto la lógica literaria», se felicitó ayer Manuel Longares, uno de los grandes valedores de Zúñiga junto a Antonio Muñoz Molina, Luis Mateo Díez y Antonio Martínez Sarrión. «Es una figura indiscutible de las letras españolas y un miembro de la generación de los 50 que ha seguido la línea heterodoxa frente a la predominante y que al fin ha sido reconocida», destacó Longares.

Para Zúñiga, el modelo en el cuento ha sido siempre Antón Chéjov y la crucial revolución que el escritor ruso impuso en el género. «Es el maestro de los cuentistas. Volatiliza el canon, da importancia a la anécdota para buscar lo universal en un hecho insignificante y deja abierto el final. Dotó al relato de tristeza y humor, y siempre he soñado con Chéjov como un gran maestro», reconocía Zúñiga.

Lleva más de seis décadas publicando, pero sus libros son más apreciados por otros escritores que por el común de los lectores. Su discontinuo ritmo editorial está trufado de largas ausencias editoriales. Elaboró en 1945 su primer ensayo 'La historia de Bulgaria' y en 1951 apareció su primer libro narrativo, 'Inútiles silencios', para caer luego en un silencio de más diez años roto con 'El coral y las aguas' (1962). Su discontinua obra se completa con 'La tierra será un paraíso' (1989), 'Misterios de las noches y los días' (1992), o 'Flores de plomo' (1996), una emotiva aproximación novelada a los últimos días y el suicidio de Mariano José de Larra, a quien mucho antes dedicó el ensayo 'Artículos sociales de Mariano José de Larra' (1976). 'Brillan monedas oxidadas' (2010) es su colección de relatos más reciente.

Como gran eslavista, este licenciado en Bellas Art es y Filosofía, ha dedicado numerosos estudios a escritores rusos y búlgaros, como 'Las inciertas pasiones de Iván Turguéniev' (1977) o 'El anillo de Pushkin', en el que analiza los grande temas de la literatura y el alma rusas. 'Desde los bosques nevados' (2010), por el qu e obtuvo el Premio Internacional Terenci Moix, constituye un libro capital sobre la literatura rusa a partir de tres de sus autores más emblemáticos: Pushkin, Turguéniev y Chéjov.