La Rioja

El nuevo teléfono contra el acoso escolar recibe 46 denuncias diarias

Dos estudiantes, a las puertas de su instituto, en Valencia. :: Manuel Bruque / efe
Dos estudiantes, a las puertas de su instituto, en Valencia. :: Manuel Bruque / efe
  • El servicio, en 20 días, ha atendido 3.026 llamadas y ha comunicado a los centros educativos y las autoridades 933 posibles casos de 'bullying'

La creación del teléfono de ayuda a las víctimas del acoso escolar, el 900-018-018, ha desatado una auténtica avalancha. Los primeros datos aportados por el servicio, que el Ministerio de Educación puso en marcha el pasado 1 de noviembre, tras meses de retraso y con el curso ya comenzado, confirman que era una actuación indispensable y urgente ante un drama de dimensiones aún desconocidas, pero sobre el que hay seguridad de que, en diferentes grados, condiciona la vida de centenares de miles de alumnos españoles. Se trata de estudiantes que, al menos en una tercera parte, sufren las humillaciones, hostigamientos o agresiones en soledad y en silencio durante meses o años y que, hasta ahora, no tenían claro dónde ni cómo pedir auxilio.

El servicio, que funciona las 24 horas, los 365 días del año, y que es atendido por 13 psicólogos, asistidos por juristas, pedagogos y trabajadores sociales, recibió en sus primeras jornadas de funcionamiento una media diaria de 46 denuncias de posibles víctimas, según los datos que ayer facilitó el propio ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo.

La cifra, como ocurrió hace nueve años con la creación del 016, el dispositivo donde las víctimas de la violencia de género pueden dar la primera voz de alarma y buscar la ayuda de las instituciones públicas con total confidencialidad, demuestra la amplitud del fenómeno del acoso escolar, una lacra aún oculta.

Sólo en los primeros 20 días de existencia del teléfono, cuyas comunicaciones son gratuitas y anónimas, porque no dejan rastro alguno en la factura telefónica, se han registrado 3.206 llamadas, siendo 933 de ellas denuncias de afectados, que, según aseguró el ministro, se han puesto ya en conocimiento de las autoridades competentes.

Los dos tercios restantes buscaban, principalmente, asesoramiento sobre cómo actuar ante estas graves alteraciones de la convivencia escolar o información sobre el funcionamiento y los servicios del propio teléfono oficial. Las protagonizaron en su mayoría padres o miembros de la comunidad educativa.

El ministro garantizó que se atenderán e investigarán todos los casos comunicados, aunque rechazó dar más detalles por tratarse de datos confidenciales y protegidos. Como norma general, son notificados a la Inspección Educativa y a la dirección de los centros concernidos para que hagan las averiguaciones precisas y tomen las medidas necesarias para resolverlos y prevenir otros semejantes. Los hechos más graves, una vez filtrados, se derivan a la Policía y a la Guardia Civil, así como a la Fiscalía

El servicio, además de para desencadenar la actuación de las administraciones, también está diseñado para ofrecer a las víctimas la asistencia psicológica, social, sanitaria o legal que puedan precisar.

Promesas pendientes

Méndez de Vigo pidió a los escolares que sufren la lacra, a sus familias y los miembros de la comunidad escolar que puedan tener conocimiento delos hechos que lo denuncien, porque «el acoso tiene que dejar de ser un grito silencioso y ser expresado con los pulmones».

El ministro achacó a los nueve meses de interinidad del Gobierno la parálisis de la práctica totalidad de la batería de actuaciones del plan contra el acoso escolar que anunció en enero pasado, cuyo cumplimiento le exige la oposición y la comunidad educativa. Dos de las medidas urgentes son la creación de un registro estatal y de un protocolo nacional contra el acoso escolar, a cuya puesta en marcha puede ayudar la información que proporciona el servicio de atención a las víctimas.

Una información indispensable porque, hoy en día, nadie sabe realmente cuál es la incidencia del acoso en los colegios españoles. El Ministerio, con datos de 2010, habla de que puede afectar hasta al 4% de los alumnos no universitarios, lo que se traduciría en unos 320.000 niños y adolescentes. Sin embargo, otros estudios académicos y de ONG elevan los afectados al 6% y al 9% -hasta 774.000 alumnos- y la fundación Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo (ANAR), la única que hasta ahora disponía de un teléfono para la infancia, avisa de que las denuncias se han multiplicado en pocos años. Lo que detectan todos es la irrupción brutal del 'ciberbullying' -ya uno de cada cuatro casos de acoso-, con las adolescentes como víctima tipo y Whatsaap como gran principal de vejación.

160 llamadas de media cada jornada ha recibido en sus primeros 20 días de vida, hasta el pasado 20 de noviembre, el 900-018-018, el teléfono nacional de ayuda a las víctimas del acoso escolar.