La Rioja

El firmamento riojano no se mueve

Ignacio Echapresto mantiene la estrella que logró por primera vez en la guía del año 2011. :: j. rodríguez
Ignacio Echapresto mantiene la estrella que logró por primera vez en la guía del año 2011. :: j. rodríguez
  • Francis Paniego mantiene sus tres estrellas del Echaurren y Riscal e Ignacio Echapresto la de Venta Moncalvillo

  • La cocina de La Rioja conserva sus estrellas en un año que se esperaba más pródigo y en el que se especuló con un 'brillo' nuevo para Logroño

La Guía Michelin 2017 no deparó en su presentación de ayer en Espai Mas Marroch (zona de eventos de Celler de Can Roca en Gerona) ninguna novedad en el firmamento riojano y fue mucho más escueta para la gastronomía española que lo que se venía aventurando en las últimas semanas. Es verdad que existe un espacio gastronómico más con tres estrellas (Lasarte, Barcelona), pero corresponde a Martín Berasategui, que se ha convertido en el cocinero español con más 'brillos', ya que acumula ocho y supera por uno a Carmen Ruscalleda, que tiene en su poder siete estrellas.

Francis Paniego, que estuvo presente en una gala que se pudo seguir exclusivamente por internet (twitter, básicamente) y a través del Periscope de Quique Dacosta, continúa a la cabeza del 'mundo michelin' riojano, ya que mantiene sus tres 'macarones', los dos del Portal del Echaurren y la que tiene con su asesoría gastronómica en Marqués de Riscal. El cocinero ezcarayense estaba en alguna de las quinielas de las tres estrellas, aunque comentó a Diario LA RIOJA que tenía muy claro que no era el momento: «Nunca puedes pensar en trabajar de cara a una estrella más y menos en mi caso. Cuando en 2013 alcancé la segunda me pareció todo un sueño y tengo claro ahora mismo donde me sitúo. Éste es el momento de seguir mejorando, de seguir trabajando y de seguir ahondando en nuestro proyecto. Más adelante ya llegará lo que tenga que llegar; ahora mismo me siento feliz y con muchas ganas de seguir haciendo cosas».

Serenidad en Daroca

Parecido mensaje tenía en la cabeza Ignacio Echapresto, que desde su restaurante de Daroca de Rioja (que ayer recibió las primeras nieves del año) comentaba que se sentía muy tranquilo: «No se me pasa por la cabeza nada. El trabajo diario es nuestra meta. La primera estrella llegó en 2010 y nosotros no podíamos imaginar algo así de ninguna manera. Es verdad que algún crítico importante nos había nombrado entre los posibles pero es mejor no hacer caso a ningún canto de sirenas. Si un día llega, pues llegará».

Carlos Echapresto matizaba algún detalle: «Este año ha sido muy importante para nosotros por la profunda remodelación que hemos sometido al restaurante, la sala, la entrada y la bodega. La idea es seguir afianzando nuestro proyecto y nuestra filosofía. Ya veremos lo que sucede el año que viene», explicó el sumiller.