La Rioja

TRAJE SIN MANCHAS

  • «En todas las épocas se ha dicho: 'Ahora se torea mejor que nunca'. Es cierto, no se puede refutar tal aseveración»

Cuando llegas a cierta edad solemos rememorar tiempos pasados, con la esperanza, unas veces, de que volverán, o todo lo contrario, de que nunca vuelvan, según nos haya ido en el pasado y cómo nos va en el presente, porque el futuro no augura nada bueno para la fiesta de los toros. A veces me parece imposible que dure tanto esta crisis taurina que afecta a todos los estamentos de la fiesta. Me parece imposible que las llamadas figuras, que hay muy pocas, porque en los tiempos actuales a cualquier torero de alternativa reciente, caso aparatosamente real o irreal, le llaman los espectadores y también algunos aficionados conspicuos FIGURA. Miren, en este tema soy de los de antes, (naturalmente que lo soy por la edad cumplida), pero también por los baremos que se tenían, sin estar escritos hace cuatro décadas, con relación a los de ahora.

Es evidente que el toreo ha ganado en estética, como también lo es que en los años sesenta no se ligaban series de muletazos como se hace ahora, es más, si un torero no es capaz de ligar, al menos tres derechazos o naturales seguiditos y el de pecho (ahora se dan muchos por alto de pecho con la muleta armada con el estoque), apenas se lo agradecen los públicos. En los años mencionados, no hay más que echar mano a las hemerotecas, lo del ligar los lances se valoraba mucho más que ahora, sencillamente porque se daban muchos, muchísimos, muletazos sueltos, casi seguidos pero colocándose por pies para el siguiente lance. Miremos la diferencia en otros aspectos. Ahora la mayoría de los toreros tienen que gastar, sus mozos de espadas, más tiempo en limpiar los vestidos de torear que hace cuatro décadas. Parece que mancharse de sangre desde el corbatín hasta las zapatillas es sinónimo de valor, mientras que en el pasado era un signo de mal torero. Los revisteros del siglo pasado, algunos que eran muy mayores, cantaban alabanzas a las figuras que terminaban la faena con el vestido sudado pero limpio de sangre de toro. ¿Qué es mejor...?

En todas las épocas se ha dicho, que: 'Ahora se torea mejor que nunca'. Es cierto, no se puede refutar tal aseveración, pero alguna cosa más han cambiado los términos. Si llaman figura cuando un torero lleva dos años de alternativa, no es menos cierto que la denominación de MAESTRO en el arte taurino es una etiqueta que la consiguen cuando llevan, también, dos años de alternativa o poco más. Lo he visto muchas tardes en los patios de cuadrillas a jóvenes matadores. Maestro. Figura, dos apelativos que no suelen representar la verdad cuando se aplican a toreros que, por razones de tiempo, ni pueden considerarse figuras ni mucho menos maestros: los unos sacan los trajes llenos de sangre porque sacan barriga cuando han pasado los pitones, los otros son concesiones de los públicos, llevados muchos por el vocabulario de los mentores del torero, que no es una figura, es un figurón con la maestría por llegar.