La Rioja

La actriz Nuria Espert. ::
La actriz Nuria Espert. :: / MARISCAL/EFE

«Mi vida se ha fraguado con Lorca, Shakespeare y todos los autores que amo»

  • Nuria Espert, Actriz

  • La gran Nuria Espert, que protagoniza hoy en el Bretón 'Incendios', una tragedia de dolor y esperanza, sitúa a su autor junto a los clásicos

«Me he comprometido. Me he acostumbrado a vivir muchos años fuera de mí. Pensando en cosas que estaban muy lejos. Y ahora que estas cosas ya no existen sigo dando vueltas y más vueltas por un sitio frío buscando una salida que no he de encontrar nunca. (...) Igual, con el mismo temblor, cortando el mismo clavel, mirando la misma nube. (...) Y no puedo gritar sino: ¡Vamos! ¡Adelante! Con la boca llena de veneno y unas ganas enormes de descansar, de quitarme los zapatos y no moverme de mi rincón más nunca. (...) Todo está acabado. Y, sin embargo, con toda la ilusión perdida, me acuesto y me levanto con el más terrible de los sentimientos, que es el sentimiento de tener la esperanza muerta. Quiero huir. Quiero no ver. Quiero quedarme serena, vacía. ¿Es que no tiene derecho una pobre mujer a respirar con libertad? Pero la esperanza me ronda y me persigue. Y me muerde como un lobo moribundo que apretara sus dientes por última vez».

Con palabras de Federico García Lorca, el monólogo del tercer acto de 'Doña Rosita la soltera', recogió recientemente el Premio Princesa de Asturias haciendo mucho más que un alarde de emotiva interpretación, acaso una confesión de absoluta identificación con sus personajes, con sus autores y con su oficio. Han sido, a fin de cuentas, su vida. Nuria Espert (Hospitalet de Llobregat, 1935), no solo es una de las más grandes damas de la historia del teatro español, es teatro mismo. Su voz, forjada en la mayor de las coherencias, plena de compromiso artístico y cultural, ha dado aliento a Lorca, a Shakespeare y a los más grandes autores de la literatura dramática internacional.

Y ahora regresa al Bretón (ayer sábado y hoy a las 19.30 h.) con 'Incendios', una de las obras clave del teatro del siglo XXI, escrita por el dramaturgo canadiense de origen libanés Wajdi Mouawad, y que se representa por primera vez en castellano en un montaje dirigido por Mario Gas para el Teatro de la Abadía. Junto a Ramón Barea y otros seis actores y actrices, Nuria Espert ofrece otra de sus magistrales interpretaciones poniendo el alma de una madre al horror de la guerra. Quizás su propia alma.

Se habla de 'Incendios' como un auténtico clásico del siglo XXI.

El texto es verdaderamente extraordinario y Mario Gas ha construido a su alrededor un espectáculo estupendo. Tengo muchos años de experiencia, pero esta obra ha creado en la compañía un sentimiento muy especial: la convicción de que estamos representando algo muy verdadero, que vale la pena y que puede ayudar a la gente en estos momentos de confusión terrorífica.

¿Qué tiene de especial Mouawad que lo hace tan potente?

El autor ha tenido la rara maestría de hablar de cosas actuales, de cosas terribles y durísimas, las más duras, pero, no como en un documental sobre la tragedia que se está viviendo, sino, igual que Shakespeare y los clásicos, haciendo que la poesía penetre y haga que la gente pueda soportarlo y salga curiosamente reconfortada, como si le hubiéramos regalado algo que llevarse a casa.

¿Se puede hacer eso en otro sitio que no sea el teatro?

En ningún otro sitio como en el teatro. El teatro se dirige a cada persona en particular y deja una huella que perdura a través del tiempo.

¿No es eso el teatro: poner en pie la poesía e interpelar con ella al espectador uno por uno?

Sí, hacer sentir que te están hablando a ti y te lo están contando a ti. Y hacer sentir que esa representación es única y que nunca más será igual. Cada día es diferente y es diferente también para cada espectador.

¿Cómo pasa por dentro de usted, con tanto teatro que ha corrido por sus venas, una obra como esta?

Ha sido una experiencia extraña y diferente. Nos da dolor interpretar eso con toda nuestra alma y, al mismo tiempo, nos sentimos gratificados por la emoción que produce y por los testimonios de la gente que asiste. Los finales con la gente aplaudiendo en pie y gritando nos curan de todo el mal que nos hayamos podido hacer representando.

¿Nunca antes había tenido que interpretar más de un personaje en una misma obra?

No, es mi primera obra coral en mucho tiempo. Somos siete actores haciendo varios personajes y yo misma, por primera vez, hago tres distintos.

¿Y Nawal, el principal de ellos, cómo sale de usted?

Somos dos actrices haciendo el mismo personaje con distintas edades: Laia Marull y yo misma, veinte o treinta años después. A mí me corresponde interpretarlo en el juicio a la persona que la torturó cuando tenía cuarenta años y le hizo cosas aterradoras. La obra está llena de momentos de esos que no se olvidan, como pasaba en 'Yerma' o en 'Las criadas' o en 'Doña Rosita la soltera'... De esas cosas que te dejan siempre una imagen en la cabeza y en el corazón.

¿A tanta altura coloca 'Incendios'?

Sí, sí. Lo digo totalmente convencida de que es una de las grandes cosas que hecho en mi vida.

¿Es la dignidad la principal virtud de Nawal?

Es una criatura a la que conocemos con quince años, enamorada, pero con un destino marcado para convertirse en una desdichada más de ese pueblo ignorante dejado de la mano de Dios y poblado de gente que camina hacia la nada. Pero hay otra mujer clave, que es la abuela, que antes de morir dice las palabras mágicas para convertir a Nawal en una mujer fuerte y luchadora que se enfrentará a toda la historia terrible de su país y que sufrirá todas las calamidades que las guerras y las privaciones hacen pasar a la personas. La convierte en una persona pensante que comprende que hay otros caminos diferentes a la venganza.

¿Cuáles son esas palabras?

Aprende a leer, aprende a escribir, aprende a pensar.

El jurado del Premio Princesa de Asturias destacó su valor como vínculo entre el teatro clásico y el contemporáneo. ¿Se siente así?

El jurado habló de la lengua y de cosas muy importantes en mi vida, de ese nexo entre el teatro clásico y contemporáneo... Nunca busqué ese objetivo, pero mi vida y mi carrera se han ido fraguando con Lorca, con Shakespeare y todos los autores que yo he amado. Otros cien se han quedado en la mesilla porque ni siquiera en una vida tan larga como la mía da tiempo a hacer todo lo que una querría.

¿Por qué eligió recitar a Lorca?

Me pareció que Shakespeare y Lorca, que son clásicos y contemporáneos al mismo tiempo, le darían al acto un punto de emoción. Me pareció oportuno hablarle a la gente con palabras que a mí me emocionan, con los grandes textos. Así que, en lugar de hablar yo, hablaron ellos.

Usted ha dado mucha dignidad a la mujer desde el escenario. ¿Nuria Espert también es esas mujeres que ha interpretado?

Hemos crecido juntas y he aprendido de todas ellas... Y también de algunos personajes masculinos. Se es muchas personas en una misma vida.

¿Sigue creciendo y aprendiendo?

Siempre. Nunca había hecho nada parecido a lo que hago ahora en 'Incendios'. Y cuando interpreto a Nawal en el juicio tengo que buscar en lugares de mi interior por los que no había transitado.

¿Le quedan territorios por explorar?

Sí, sí... Vamos a ver si da tiempo.