La Rioja

El Gobierno da otro bajonazo a las reválidas en busca del pacto con el PSOE

El ministro de Educación y portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo. :: Chema Moya / Efe
El ministro de Educación y portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo. :: Chema Moya / Efe
  • La prueba de ESO solo la tendrán que hacer algunos colegios y la de Bachillerato pierde dos de los ocho exámenes, uno el de Filosofía

El Gobierno está dispuesto a dejar las reválidas de ESO y Bachiller que la Lomce le obliga a implantar este curso prácticamente reducidas a la nada para evitar una guerra abierta con el PSOE y las comunidades autonómas, que, probablemente, le impediría ponerlas en marcha y, lo que es más grave, atascaría la ya de por sí difícil negociación de un pacto de Estado para consensuar, por primera vez en democracia, una nueva ley educativa.

El ministro de Educación, al menos por ahora, no va a cumplir la exigencia de la oposición de que paralice el calendario de aplicación de la Lomce y renuncie a implantar este curso ambas pruebas finales, pero se va a acercar lo más posible. Si Mariano Rajoy ya le dio el primer gran hachazo a las reválidas, cuando en la investidura se comprometió a que carecerán de todo valor académico -no habrá que aprobarlas para titularse- por tiempo indefinido, mientras se negocia el pacto educativo, Íñigo Méndez de Vigo anunció ayer una nueva devaluación.

Remitió a los negociadores del PSOE un borrador de decreto ley que aspira a consensuar con las comunidades autónomas en la Conferencia Sectorial el 28 de noviembre y a aprobar la primera semana de diciembre, por el que durante un plazo de tiempo «prudente y razonable», el que acuerden que podría necesitarse para el pacto de Estado, que podrían ser tres años, la prueba final de la ESO no solo carecerá de valor académico, sino que solo la tendrá que hacer una parte mínima de los 400.000 alumnos de cuarto.

Esa reválida pasaría a tener un carácter «muestral», solo se haría para evaluar el sistema educativo en el porcentaje de colegios que pacten Estado y comunidades, y de los siete exámenes que estaban previsto realizarse solo pervivirán los seis de las materias troncales de cuarto curso, pues se retiraría el de la asignatura específica. Eso sí, esta reválida, que lleva camino de terminar por no implantarse, sería muestral pero, por ahora, de obligada celebración.

El mismo decreto también busca acercarse todavía más a otra demanda de la oposición, que la reválida de Bachillerato no sea más que un mero sustituto de la selectividad. Según el documento, la prueba, que solo tendrán que hacer los alumnos que quieran ir a la Universidad, ya no tendrá ocho exámenes, como estaba previsto, sino seis, y, como la PAU, solo examinará de materias del segundo curso. De esta manera, de las previsiones del Ministerio se cae el examen de Filosofía -asignatura que la mayoría de autonomías solo imparte en primer curso- y el que iban a hacer los alumnos con una específica de su elección.

Posibilidad de subir nota

La prueba, si no hay más cambios, la compondrán las tres troncales generales -Historia, Lengua y Literatura y primer idioma extranjero-, cuatro en las autonomías con lengua propia; la troncal general de modalidad -Matemáticas, Latín o Fundamentos del Arte, segun el caso-; y dos materias troncales de las que hayan cogido como opción en cada especialidad. Aunque el borrador de decreto no lo refleja, el ministro ha pactado con los rectores de las universidades que la nota de la prueba de Bachiller será única y válida para el acceso a todos los centros del país.

Como ocurría con la selectividad, se podrá aprobar con un 4, siempre que con la media de asignaturas del ciclo de estudios -que vale un 60%- sume al menos un 5. También habrá un tramo de calificación de 10 a 14 para mejorar la nota de acceso. En la PAU se obtenía con la presentación voluntaria a entre dos y cuatro exámenes de asignaturas vínculadas al grado que se aspiraba a cursar. Con el nuevo diseño del Ministerio se logrará a través de una calificación adicional de dos de seis los exámenes de realización obligada.

El decreto contempla otra demanda del PSOE, que los alumnos de FP básica puedan titularse en ESO, siempre que sus profesores certiquen que han alcanzado los objetivos y competencias de ese ciclo académico, sin tener que presentarse ni aprobar la reválida de Secundaria.

Pese al «gesto» de Méndez de Vigo, el PSOE no mueve su posición, porque lo considera «insuficiente». El portavoz federal de Educación, Francisco Menacho, aseguró que su partido y las comunidades que gobiernan repetirán al ministro el día 28 que solo les vale la paralización de la Lomce y la renuncia a implantar este curso ambas reválidas.