La Rioja

Sus versos «fingidores» dan a Ángeles Mora el Premio Nacional de Poesía

  • Joaquín de Luz, en interpretación, y Sol Picó, en creación, obtienen los Nacionales de Danza

madrid. Ficciones para una autobiografía' es el poemario que dio ayer a la cordobesa Ángeles Mora el Premio Nacional de Poesía, dotado con 20.000 euros y otorgado anualmente por Ministerio de Educación y Cultura. «Es una autobiografía fingida y reflexiva», explica la autora que acepta «como un gran honor» el galardón y que reivindica la poesía como «vía de autoconocimiento».

«Toda autobiografía es mentirosa, edulcorada o maldita y esta es fingida, ya que comienza el día de mi nacimiento, que nadie puede recordar» ironiza Mora, que hace buena la frase de Pessoa según la cual «el poeta es un fingidor». «Los poemas sirven para reflexionar sobre nuestra vida, sobre lo que nos pasa y lo que no nos pasa, sobre lo que nos construye y nos destruye. Sirven para buscar dentro de uno mismo y tratar de alcanzar tu verdadero yo» sostiene la «fingidora» Mora.

«Mi poesía es vitalista, musical y reflexiva», dice Ángeles Mora Fragoso (Córdoba en 1952), cuya poesía apela «a la conciencia crítica sobre la vida y la existencia». No en vano, cita como referentes a Rosalía de Castro, Emily Dickinson -«que me ha ayudado mucho»- y Jaime Gil de Biedma -«que me impresionó»-. «Quisiera escribir poemas para la mayoría, pero la verdad es que es cierto eso de que los poetas escribimos para una inmensa minoría», lamenta. «Hay poquísimos lectores de poesía, pero muy fieles», admite. «Es una pena -agrega- porque la poesía dice a cada persona algo distinto, le enseña a conocerse. Es algo muy rico en ese camino del autoconocimiento».

El jurado destacó su capacidad para «expresar con gran vigor poético la articulación entre la verdad del sentimiento, doliente o luminoso, y el fingimiento de la voz lírica».

Por otra parte, Joaquín de Luz, en interpretación, y Sol Picó, en creación, se adjudicaron ayer los Premios Nacionales de Danza, dotados con 30.000 euros. Se premió a De Luz (Madrid, 1976) por «su trayectoria como bailarín de técnica de brillantez depurada y gran carisma interpretativo». A Sol Picó (Alcoy, Alicante 1967) «por su talento creativo y fuerte personalidad artística, unidos a la audacia de sus propuestas escénicas». De Luz, bailarín principal del New York City Ballet, se formó en la Compañía de Víctor Ullate. Sol Picó, conocedora de la danza clásica española, apostó por su expresión más contemporánea.