La Rioja

De la Tierra a la 'superluna'

La luna captada desde la calle Portales de Logroño, junto a una de las torres de La Redonda. :: JUSTO RODRÍGUEZ
La luna captada desde la calle Portales de Logroño, junto a una de las torres de La Redonda. :: JUSTO RODRÍGUEZ
  • La coincidencia de perigeo y plenilunio hacía ver el satélite un 14% mayor y un 30% más brillante, en unas condiciones que no se repetirán hasta el 2034

  • La Rioja no fue ajena al influjo de la mayor y más publicitada luna llena desde 1948

La Luna salió ayer en los medios de comunicación antes que en el cielo y fue casi tan vista en las redes sociales como el anuncio de la Lotería. Quizás fueran imágenes de archivo, o de Nueva Zelanda o una recreación virtual, pero allí estaba, gorda y radiante como ninguna, la 'superluna'. Un fenómeno hiperpublicitado que nadie debía perderse porque se trataba, nada menos que según la NASA, de algo único en setenta años que no volverá a repetirse en otros veinte.

Como cualquier otra marea imantada por influjos selenitas y corrientes de opinión amantes de lo anecdótico, también La Rioja se sintió atraída por este acontecimiento y quien más quien menos, a falta de convocatorias grupales, echó un vistazo al cielo a título particular para poder dar testimonio del suceso.

Poco importaron las explicaciones científicas de astrónomos como Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona, tratando de quitarle glamour al asunto; no importaba que fuera una luna llena casi exactamente igual a la del mes pasado: había que hacerse selfis con ella al fondo y compartir fotos para demostrar estar a la última también en conjunciones cósmicas.

Sin ir más lejos, este mismo año se han producido ya dos superlunas (el 16 de septiembre y el 16 de octubre) y, después de la de ayer, todavía habrá otra el 14 de diciembre, informa la agencia Sinc. Aunque es cierto que, como la de anoche no volverá a repetirse hasta el año 2034.

Armentia se ha hartado de explicar que 'superluna' no es un término astronómico sino «publicitario», acuñado por el astrólogo americano Richard Nolle en 1979 para aventurar que, por su efecto, aumentarían los terremotos en el 2011... lo que no sucedió. En consecuencia, tampoco habrá que atribuir a la superluna de ayer más desastres que un tsunami planetario de selfis, whatsaps y bucólicos minutos de televisión.

Científicamente, ocurre que la Luna gira alrededor de la Tierra en una órbita elíptica que oscila entre los 410.000 kilómetros (apogeo) y los 350.000 (perigeo) y alcanza este punto, el más próximo al planeta, exactamente cada 27,55 días. La 'superluna' se da cuando coinciden plenilunio y perigeo, es decir que haya luna llena en su posición más cercana al planeta, como sucedía ayer, a menos de 360.000 kilómetros.

Esta proximidad la hace un 14 % más grande y un 30 % más luminosa que cuando más lejana está. Pero eso es «casi imperceptible al ojo humano», según Armentia: «Estamos ante un fenómeno normal -insiste-; no es una superluna en realidad, sino simplemente una luna llena preciosa, como la de octubre».

Y así fue. Se acostó Lorenzo dejando el cielo despejado para que, a las 18.30, se levantara Catalina, oronda y hermosa, para brillar también sobre La Rioja. Magnífica en todo caso para amantes de la fotografía, el romanticismo, la licantropía y otras lunáticas aficiones.