La Rioja

Un helicóptero llega a una zona afectada en Haití. :: B. Khodabande / efe
Un helicóptero llega a una zona afectada en Haití. :: B. Khodabande / efe

La devastación de 'El Niño' se agrava por culpa del cambio climático

  • La Organización Meteorológica Mundial advierte que el efecto del hombre multiplica por diez la aparición de los fenomenos extremos

Las olas de calor, los eposodios prolongados de sequía, o las lluvias torrenciales con las consiguientes inundaciones tendrán lugar de una manera más frecuente si no se frena el cambio climático. Esa es la principal conclusión a la que llega la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en el informe 'Estado del clima mundial 2011-15', que fue presentado ayer durante la cumbre del clima COP22, que se desarrolla hasta el próximo día 18 en Marrakech.

La agencia dependiente de la ONU analiza en su documento lo ocurrido durante el último lustro, «el más cálido jamás registrado», para lo que analiza la huella humana «cada vez más visible» y los fenómenos meteorológicos y climáticos «con impactos peligrosos y costosos». Y es que las temperaturas sin precedentes estuvieron acompañadas de un aumento del nivel del mar, de una disminución general de la extensión del hielo marino en el Ártico, los glaciares continentales y el manto de nieve del hemisferio norte. Todos esos indicadores «confirmaron la tendencia al calentamiento a largo plazo causada por los gases de efecto invernadero», subraya el informe. Los expertos atribuyen todo esto a la actividad humana y recuerdan que el dióxido de carbono alcanzó, por primera vez en 2015, el umbral significativo de 400 partes por millón en la atmósfera.

En su informe, la OMM tuvo en cuenta que de los 79 estudios publicados por el Boletín de la Sociedad Meteorológica Americana entre 2011 y 2014, «en más de la mitad se observó que el cambio del clima debido a la actividad humana había contribuido a la aparición de fenómenos extremos». «El objetivo del Acuerdo de París es limitar a menos de dos grados el aumento de la temperatura global, incluso evitar que sea de más de 1,5 grados por encima de los niveles registrados antes de la Revolución Industrial», según explicó el secretario general de la OMM, Petteri Taalas. Pero la realidad es que el año pasado ya se había superado en un grado la temperatura y este año «es probable que se vuelva a rebasar». Taalas recordó que el cambio climático «ha intensificado los fenómenos extremos, como las olas de calor, el récord de precipitaciones y de inundaciones».

Pero es que al incremento térmico de la atmósfera se suma el aumento «sin precedentes» de la temperatura de los océanos. El año pasado fue la más alta de todos los años de los que se tienen registro. Esto tuvo relación en el fuerte episodio de 'La Niña' (2011) y el intenso episodio de 'El Niño' (2015-16), que «influyeron en las temperaturas de cada año sin cambiar la tendencia subyacente al calentamiento».

El informe de la OMM advierte que los efectos de la actividad humana sobre el clima «han multiplicado por diez o más veces la probabilidad de que sucedan fenómenos meteorológicos extremos». Como ejemplos, los expertos ponen las temperaturas máximas, tanto estacionales como anuales, registradas en Estados Unidos en 2012 y en Australia en 2013, los veranos cálidos en Asia Oriental y Europa Occidental en 2013, las olas de calor de primavera y otoño de 2014 en Australia, las elevadas temperaturas anuales sin precedentes registradas en Europa en 2014 y la ola de calor de la Argentina en diciembre de 2013.

No está tan clara para los expertos la influencia de la actividad humana sobre las precipitaciones extremas -tanto en las inundaciones o en las sequías- ocurridas en el último lustro. Los científicos encontraron situaciones precedentes en las mayoría de los episodios observados. Sin embargo, en otros más duraderos y aún no sometidos a estudios oficiales sobre sus causas, se ajustan a las proyecciones relacionadas con el cambio climático a corto y largo plazo. Entre estos casos están la mayor incidencia de sequías en zonas subtropicales del sur de EEUU, del sur de Australia y del sur de África. Además tuvieron lugar determinados episodios, como estaciones secas excepcionalmente prolongadas y cálidas en la cuenca del Amazonas que son motivo de inquietud, pues podrían ser «puntos críticos» en el sistema climático.