La Rioja

Clara Sánchez posa con su nueva novela. :: sur de málaga
Clara Sánchez posa con su nueva novela. :: sur de málaga

«Mis personajes están marcados por la historia, magullados»

  • Clara Sánchez, Escritora

  • El Espacio Santos Ochoa acoge a las 19.30 horas la presentación de la novela 'Cuando llega la luz', continuación de 'Lo que esconde tu nombre'

Con la novela 'Lo que esconde tu nombre' Clara Sánchez ganó el Premio Nadal 2010. La escritora, nacida en Guadalajara en 1955 y ganadora también del Premio Planeta de 2013 con 'El cielo ha vuelto', recupera a sus personajes, la joven Sandra y el anciano Julián, para volver a enfrentarse a una nueva aventura sobre los nazis afincados anónimamente en Denia como telón de fondo. Clara Sánchez presenta 'Cuando llega la luz (Destino, 2016) hoy a las 19.30 horas en el Espacio Santos Ochoa de Logroño.

-¿Concebía una segunda parte de 'Lo que esconde tu nombre' cuando escribió esta novela?

-No fue algo consciente, no me planteé hacer una segunda parte (por eso he tardado seis años en escribir y publicarla), pero sí es verdad que, quizá de una manera intuitiva, dejé abierto el final. Sentía que no había acabado con los personajes, sus vidas me seguían interesando, cómo maduraría Sandra después de la maternidad y cómo Julián resolvería su particular ajuste de cuentas. Sí que me apetecía volver con él, que continuara volviendo loco al carnicero haciéndole pensar que sufre demencia, la forma más cruel de venganza. Quería profundizar.

-Los nazis empiezan a protagonizar literatura en España. ¿Por qué le han interesado a usted?

-A mí nunca me habían interesado especialmente, desde el punto de vista literario. Me interesaban como aspecto histórico que nos marcó. Mis personajes también están marcados por la historia, magullados. Los nazis elevaron la crueldad hasta la legalidad. Pero todo esto nace por experiencia personal. En los 80 me trasladé a vivir a Denia y, como Sandra, tenía un conocimiento irreal del Holocausto y los nazis. Ya allí me enteré que el dueño de unos bungalows que había a 300 metros de mi casa era un nazi con el que me podía cruzar a diario, algo que me conmocionó. Y supe que había más, como Anton Galler. Era el refugio de los nazis que huyeron de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial y que, favorecidos por Franco, se instalaron en lo mejorcito de España. Buscaron el sol, la playa, la costa... y les servía para saltar a otros lugares. También era un lugar propicio para vivir bien y camuflarse entre turistas jubilados. Cuando supe todo aquello me pareció algo sorprendente e irreal, pero ya no tan lejano porque de vez en cuando veía que extraditaban a alguno de ellos, en camilla, con mascarilla de oxígeno... Años después todo esto se convirtió en la novela que yo tenía que escribir y que no se desarrollaba en un lugar oscuro ni tenebroso sino a la luz del día en un lugar maravilloso.

-Recibió cartas intimidatorias tras 'Lo que esconde tu nombre'. ¿Eso le frenó o empujó a escribir más?

-Sucedieron ambas cosas. Primero me impulsó a dejar correr el aire un tiempo y distanciarme. Aunque ahora lo siento como una anécdota, cuando ocurre no sabes qué dimensión puede tener eso. También fue uno de los motivos por los cuales no continué con la historia inmediatamente. Los neonazis se están fortaleciendo en Europa y son un reflejo de la sociedad, de la intolerancia, la inflexibilidad y lo insolidarios que nos estamos volviendo. No hemos aprendido nada del pasado. En 'Cuando llega la luz' los viejos nazis que yo conocí han quedado más al fondo en el ajuste de cuentas de Julián y han pasado al primer plano los discípulos, los cachorros que pululaban a su alrededor en la novela anterior. Así se dispara una intriga trepidante en torno a Sandra.

-El detonante de esa intriga es, precisamente, la recepción de unas cartas amenazantes. ¿El paralelismo con la realidad es buscado?

-No lo había pensado... A veces escribo instintiva e intuitivamente. Hay un paralelismo no buscado, sí. Pero todo lo que escribo nace de mí, inevitablemente. Y tardo mucho en darme cuenta. Por ejemplo, en 'Lo que esconde tu nombre' Sandra está embarazada, como lo estaba yo también, al margen de que es un obstáculo literario muy bueno. No soy una escritora fría, no planeo, aunque haya una estructura. En el primer estadio imaginativo todo tiene que ver más con la inspiración.

-¿Y la continuación de la historia también tiene que ver con un deseo de continuar esa relación ficticia con su padre, reflejándose usted en Sandra y Julián en él?

-Sí, es verdad. Cuando escribí 'Lo que esconde tu nombre' aún no había fallecido mi padre, que siempre ha sido una gran fuente de inspiración. Quizá no fue una persona excepcional, un genio, pero sí fue honesto y sincero. Siempre me ha gustado la crudeza de mi padre.

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