La Rioja

Vuelta al colegio tras un fin de semana sin deberes

  • La huelga convocada por Ceapa se ha topado con el rechazo del Gobierno, de los padres de los colegios concertados y de los profesores

Madrid. Los profesores de la escuela pública pueden escuchar hoy de sus alumnos la siguiente frase: «No he hecho los deberes porque mis padres no me han dejado». La Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa) convocó para este pasado fin de semana la primera huelga de deberes, una iniciativa que se encuadra dentro de la campaña 'En la escuela falta una asignatura: mi tiempo libre' y que buscaba reivindicar que los padres y sus hijos puedan estar juntos sin que las tareas escolares les resten ni un minuto.

Pero la polémica convocatoria no ha encontrado un apoyo unánime, ni mucho menos. Por un lado, los organizadores están convencidos de su éxito. Aunque ayer no quiso hacer declaraciones, el presidente de Ceapa puso en los días previos el foco en los docentes. «Se trata de dar prioridad a las actividades familiares y si los profesores se niegan a apoyarlas, son ellos los que invaden un tiempo que no les corresponde», aseguró José Luis Pazos a Europa Press.

La respuesta de los maestros también fue contundente. El sindicato ANPE criticó el llamamiento porque «cuestiona la labor del profesorado y atenta contra la libertad de cátedra y el principio de autonomía pedagógica y organizativa de los centros». En la misma línea, CSIF pidió a los familias que no hicieran caso de la huelga. «Es una iniciativa descabellada que pone a los profesores a los pies de los caballos», sostiene Mario Gutiérrez desde esta central sindical. Tampoco se mostraron a favor los padres de la escuela concertada. Concapa consideró «increíble» que otra asociación pida a las familias «no cumplir sus obligaciones educativas».

Dada la repercusión de la convocatoria, el Gobierno se ha pronunciado, y lo ha hecho en contra. El ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, admitió que los deberes pueden ser un asunto debatible, pero rechazó la idea de Ceapa, que califica de «muy mala».