La Rioja

La falta de expectativas de empleo retiene a los jóvenes españoles en las aulas

  • La mitad de los menores de 30 años sigue estudiando, diez puntos más que antes de la crisis, según la OCDE

La falta de expectativas para encontrar un empleo ha hecho que los jóvenes españoles no tengan prisa alguna en dejar de estudiar, que se refugien en las aulas con la doble intención de retrasar al máximo el momento de incorporación al mercado laboral y de llegar a la búsqueda de ese primer contrato con un alto grado de formación, algo que les proporcionará una mayor posibilidad de éxito.

La evolución en la última década, la que incluye los años más duros de la crisis económica, es clara y reveladora. Cinco de cada diez menores de 30 años españoles estaba matriculado el año pasado en algún tipo de estudios del sistema educativo. El crecimiento de los que a estas edades continuaban en las aulas ha sido radical, con un aumento de diez puntos desde el 2005, según los datos ofrecidos por el último análisis del panorama educativo español realizado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que investiga la situación en sus 34 estados miembros y en otros tantos países desarrollados del mundo.

Se trata de un fenómeno intenso en España y también vivido en otros países donde la crisis ha hecho más estragos, como Grecia o Italia, y directamente vinculado con las altas tasas de desempleo de estos estados, pero especialmente con las del paro juvenil, que ha superado el 50% entre los demandantes españoles más jóvenes. «La dificultad actual de los jóvenes para acceder al mercado laboral ha propiciado el aumento de su permanencia en el sistema educativo», reconoce el Instituto Nacional de Evaluación Educativa, organismo dependiente del ministerio, en la reseña que realiza sobre el análisis de la OCDE.

En el 2005, con un sector de la construcción desbocado y rico en mano de obra poco cualificada y un mercado laboral pujante, no llegaban al 40% los menores de 30 años que estudiaban en España y hasta el 31% de los jóvenes de entre 18 y 24 años dejaban de formarse al final de la ESO, una parte de ellos incluso sin haberse titulado. En ese mismo año, en la UE, la media de los que continuaban estudios hasta los 30 años era del 46,6%, 7,3 puntos más que en España. Sin embargo, la crisis ha revertido la situación. La mayor falta de oportunidades laborales de los jóvenes españoles, con cifras de paro muy superiores a las de su entorno, ha hecho que los que a los 29 años sigan en las aulas sean ya el 49,7% -un punto más que en la UE- y que si solo se toma el tramo de edad de entre 20 y 24 años el porcentaje se eleve hasta el 50,2%.

El fenómeno tiene su principal motivo en la falta de empleo, pero también en otro factor que el estudio constata con precisión: a más alta formación reglada más oportunidades de lograr un contrato. El análisis de la OCDE indica que el 79% de los españoles adultos -de entre 25 y 64 años- que está en el mercado de trabajo y cuenta con un título universitario o de FP superior tenía un empleo el año pasado. Esa proporción se reducía en once puntos, hasta el 68% de contratados, si la cualificación académica del trabajador era de ESO, FP media o Bachiller; y el porcentaje de empleados bajaba otros dieciséis puntos más, hasta el 52%, si el español adulto ni siquiera estaba titulado en ESO o en estudios equivalentes.

Entre los más cualificados también hay distintas oportunidades laborales según los estudios. El porcentaje de contratados en España en el 2015 creció hasta el 84% para las ingenierías, con un punto menos para las ciencias, el Derecho y los economistas. Y bajó hasta el 72% para las humanidades y al 76% para los profesionales de la educación, muy afectados por los recortes presupuestarios gubernamentales.

Los estudios, en un mercado laboral como el español, con una tasa de desempleo que aún ronda el 20%, no garantizan empleo, como saben los miles de titulados que han tenido que emigrar a otros países en busca de oportunidades, pero sí son un aspecto determinante. Prueba de ello es que pese a que la media de paro en la UE es prácticamente la mitad que en España, las distancias entre adultos con alta cualificación con puesto de trabajo no eran tan pronunciadas hace un año. En la media europea, los titulados universitarios o en FP superior trabajan en un 84% (cinco puntos más) y los que no tienen acabada la secundaria en un 53% (un punto más). Algo mayor diferencia hay en los ciudadanos con formación media, que en la UE logran un contrato en el 74%, seis puntos más.

El análisis de la OCDE, a la vista de la implicación del nivel de estudios sobre las posibilidades de empleo, también da alguna clave que explica parte del paro estructural español. Los adultos que tienen menos oportunidades laborales, los que no han terminado la secundaria, duplican la media comunitaria. Pese a que en la última década se ha logrado una fuerte reducción, al pasar del 51% al 42,6%, la proporción en la UE de este colectivo sobre la población de 25 a 64 años es del 20,9% (22 puntos menos) y en el conjunto de todos los países analizados por la OCDE del 22,8% (20 puntos menos).