La Rioja

HOOLIGANS DEL BRITPOP

Si no soportas la chulería y los brotes de mal genio de los hermanos Gallagher, 'Oasis: Supersonic' no es tu película. Si reverencias las letras y los arreglos de Noel y la actitud de frontman de Liam sobre el escenario, puede que tampoco. 'Oasis: Supersonic' es un documental recomendado para el público que haya seguido la trayectoria de la banda de Manchester desde el segundo plano, intercalando encuentros y desencuentros con una pareja tan volátil y explosiva como la nitroglicerina, que fue capaz de viajar en modo supersónico desde los suburbios mancunianos hasta los primeros puestos del Billboard a uno y otro lado del océano Atlántico. Descubrir a los Gallagher en la nómina de productores ejecutivos produce ciertos recelos que van quedando atrás a medida que su ego inflama entrevistas e imágenes de archivo en las que quedan retratados como lo que son: dos hooligans borrachos y pendencieros con una habilidad innata para componer y dotar de personalidad los estribillos en los que se fraguaron los mayores éxitos de la edad dorada del Britpop, en perfecta sintonía con el reflejo (no tan) paródico del personaje que interpretó Sacha Baron Cohen en 'Agente contrainteligente', de Louis Leterrier.

Imitando el modelo de 'Amy' (Asif Kapadia, 2015), Mat Whitecross coreografía una oleada de animaciones, fotografías y 'found footages' caseros guiada por las voces de unos protagonistas que se dirigen al espectador desde el off. Sin menciones a Blur (difícil de entender para los que vivieron en la guerra de trincheras musical de los 90), la narración colecciona anécdotas, portadas sensacionalistas y visitas fantasmagóricas del pasado en una espiral autodestructiva que se asoma al abismo mientras suenan los bises de '(What's the Story) Morning Glory?'. Un brioso rockumental que sin ser definitivo anima a desempolvar el DVD/triple vinilo de 'Familiar to Millions'.