La Rioja

MARCA YLLANA, MARCA CÓMICOS

En la bolsa del teatro de humor, Yllana es un valor seguro. A lo largo de 25 años de andadura, han creado un estilo propio. Clásico. De acuerdo, cuando compras el boleto sabes a qué función vas. Pero, de hacer el experimento, si alguien con bagaje teatral se sentara en su butaca con una venda, desconociendo la obra, a los segundos de 'The Gagfather' sabría que está ante una obra de Yllana. Eso sí, una obra diferente, en la que la polifacética, hilarante y gamberra compañía da un paso más en su lenguaje y en su estilo. Pero sigue siendo Yllana.

Con 25 años cumplidos, Yllana ha pisado el escenario de la Muestra Nacional de Teatro Cómicos de Alfaro en prácticamente sus dieciocho ediciones. El colectivo Quatre Cats la nombró su compañía fetiche en el 2008. Y sintiéndose identificado con su estilo, la programó este viernes y sábado para poner el colofón a su decimoctava edición. Con esa larga amistad, el público de Cómicos es público de Yllana. Sin necesidad de presentar y descifrar sus códigos, ya conocidos por todos, las entradas estaban agotadas desde hace días para las dos funciones.

Sonó un narcocorrido antes de apagar las luces. La invitación era a adentrarse en el sórdido mundo de la mafia. Muerte, drogas, soborno, traiciones eran las guías. Y pese a lo macabro o el dolor que implican, Yllana vuelve a reírse de todo y a arrancar la carcajada mientras parodia una tortura, mientras torpes policías realizan un decomiso de drogas, mientras los mafiosos descuartizan a un agente o cuando hasta el clero cae en la compra de la verdad.

Irreverente, macabro, políticamente incorrecto, ácido. Y, por supuesto, con la cuarta pared rota desde el principio, para llevar al público de la mano en el relato.

Porque una de las novedades en 'The Gagfather' es que los sketches forman una historia, un homenaje al cine negro, con decenas de guiños cinematográficos desde 'El padrino' a 'Kill Bill' pasando por 'La Naranja mecánica', 'Airbag' o 'El exorcista'. Con una atmósfera más oscura que en otros montajes, la otra gran novedad es la introducción del lenguaje de máscaras en la bandera de su humor gestual, lo que permite a los cuatro actores multiplicar los personajes sobre un escenario sobrio pero eficaz para ambientar un piso, la cárcel o una iglesia. La sincronización de iluminación y sonido redondean la puesta en escena. Todo con la firma Yllana, el humor gestual, macarra y exultante de rock n' roll.