La Rioja

Ocho de cada diez jóvenes continúan estudiando tras la educación obligatoria

Un docente imparte clases a alumnos que estudian Bachillerato. :: mitxel Atrio
Un docente imparte clases a alumnos que estudian Bachillerato. :: mitxel Atrio
  • La Rioja se sitúa ligeramente por encima de la media nacional con el 20,4 por ciento

Madrid. Cada año son más los jóvenes españoles que continúan su formación académica más allá de los 16 años, la edad que por ley se establece como período mínimo de educación obligatoria y la misma a partir de la cual es posible obtener un contrato de trabajo e ingresar en el mercado laboral.

El porcentaje de chicos españoles de 18 a 24 años que siguen estudios reglados más allá de la edad mínima obligatoria -Bachillerato, Formación Profesional o grados y másteres universitarios- supera el 80% y se sitúa en la proporción más alta de la historia, según los datos de la última entrega de la Encuesta de Población Activa (EPA).

La realidad contraria, la que los organismos internacionales denominan abandono escolar temprano -que cuantifica a los jóvenes que tras la Educación Secundaria Obligatoria (la tengan aprobada o no) no siguen estudiando-, abarcaba al término del tercer trimestre de este año al 19,4% del colectivo, lo que supone, aparte de la tasa más baja de la serie histórica española, una mejora de 0,6 puntos con respecto al inicio de 2016 y una bajada de 1,2 puntos si se compara con la que había hace justo un año.

La estadística oficial no solo detecta un notable descenso del abandono escolar sino que, además, aclara que más de la mitad de los que dejan de estudiar pronto en este país lo hacen con el título de Educación Secundaria en el bolsillo, porque solo el 8,3% de los españoles de entre 18 y 24 años que no están matriculados en algún nivel educativo carecen de titulación en ESO.

Los datos de la EPA dada a conocer el jueves indican que la tendencia hacia la minoración continuada del abandono escolar temprano en España se consolida, ya que la tasa se ha reducido en siete puntos, del 26,3% al 19,4%, en el último lustro, desde finales de 2011.

La reducción del fenómeno, además de permanente, es significativa, pues el análisis de los datos desde 2011 arroja una mejora del porcentaje de 1,5 puntos de media anual. España habría sido en este período el país de la Unión Europea que más habría reducido proporcionalmente el abandono temprano, solo superada por el descenso obtenido por Portugal. En realidad, se trata de un hecho lógico si se tiene en cuenta que nuestro país encabeza desde hace años la tasa continental de pronta interrupción de los estudios y duplica la media de sus socios. Es decir, tenía un muy amplio margen de mejora con respecto a otros sistemas educativos de su entorno.

El segmento de población en el que el abandono prematuro de los estudios es significativamente mayor sigue siendo el de los varones, con un 23,2% de jóvenes que no continúan su formación académica tras la ESO frente al bajo 15,4% equivalente de las mujeres, según los últimos datos de 2016. Pero, pese al dato negativo, lo cierto es que la distancia entre ambos sexos se estrecha ligeramente, ya que en los últimos cinco años la tasa masculina de abandono ha bajado en ocho puntos frente a los seis de reducción en igual período de la femenina.

Grandes diferencias

Las cifras de abandono escolar temprano en España son, no obstante, muy diversas según se pone la lupa en la realidad social y los resultados de los sistemas educativos de las distintas comunidades autónomas.

Las mayores tasas de ruptura con los estudios a partir de la etapa obligatoria se dan en Baleares, donde esta situación alcanzó al 26,8% de sus jóvenes en septiembre pasado, seguida por las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, con el 26,6%, y de la Región de Murcia, con el 26,2%. La otra cara de la moneda se sitúa en la cornisa cantábrica. El País Vasco encabeza el listado positivo de la tasa con un escaso 8,3% de jóvenes que no estudian más allá de la ESO, seguido por Cantabria (9,4%) y por Navarra, con el 12%.

El Ministerio de Educación, a través de un portavoz oficial, indicó que, a la vista de los últimos datos de la EPA y de la favorable evolución de la tasa en los últimos años, ve posible alcanzar el objetivo que se marcó para España en la estrategia europea de mejora de la calidad educativa de cara a 2020, como es que el porcentaje de abandono escolar temprano no abarque más allá del 15% de los jóvenes de 18 a 24 años.