La Rioja

La fotoperiodista Maysun.
La fotoperiodista Maysun.

«La guerra siempre afecta, deja su huella y te marca como persona»

  • La 'freelance' participa hoy en una conferencia dentro del festival 'Luces de Rioja', en el que hablará sobre el periodismo de guerra

  • Maysun Fotoperiodista de conflictos

Durante todo el fin de semana los amantes de la fotografía tienen la oportunidad de disfrutar en Calahorra del festival 'Luces de Rioja', que hoy cuenta con la presencia de destacados fotógrafos como Iker Morán, Tino Soriano de National Geographic o Walter Astrada. Además, entre las ponencias se podrán escuchar las experiencias personales de Maysun, una fotoperiodista especializada en conflictos que ahora vive en Nairobi (Kenia) y que ha cubierto conflictos sociales, políticos o desastres naturales en varias zonas geográficas a lo largo y ancho del globo, como los Balcanes, el Sudeste Asiático o el Norte de África, pero con especial énfasis en Oriente Medio.

- ¿Cómo empezó esto del fotoperiodismo?

-En mi caso no nació como una afición. Yo estudiaba Historia porque quería ser egiptóloga. Mientras estaba estudiando empecé a coger la cámara para complementar mi trabajo. Entonces me dediqué un tiempo a documentar las segundas y terceras generaciones palestinas en la diáspora como búsqueda de mis orígenes (ella es española-palestina) y desde entonces hasta ahora.

- ¿En qué conflictos ha estado?

- Pues he estado en el Líbano, en Egipto, en Siria desde el 2012 al 2013, en el conflicto de la independencia de Kosovo, en Crimea. En el 2014 en Gaza, en Ucrania...

- ¿Hay espacio en los conflictos para fotografías que den algo de esperanza al ser humano?

- Por supuesto. A mí eso es lo que me hace seguir en este trabajo. En un conflicto siempre ves lo mejor y lo peor del ser humano. Hay gente que vive situaciones durísimas y sin embargo están llenos de bondad. Te hace sentirte hasta avergonzada de nuestra escala de valores que tenemos en los países occidentales. Si todo fuese tragedia y destrucción te aseguro que yo no podría vivir trabajando en esto.

- ¿Qué fotografía nunca le hubiese gustado tener que hacer?

- Si significase que lo que fotografío no existe, no me hubiese gustado hacer ninguna porque he tenido que hacer fotos a lo peor de la miseria humana. Pero a pesar de la dureza de esas fotos te sientes obligada a hacerlas porque tienes que contarlo, la gente tiene el derecho y la obligación de saber. Al final, sólo soy un vehículo para que medio mundo sepa lo que pasa en el otro medio. Pero si tengo que concretar, recuerdo ahora mismo la primera vez que vi morir a un niño. Tuve que hacer toda una secuencia de fotos en Siria que se me hizo muy dura, pero hay que hacerlas.

- Este debe ser algo más que un trabajo para poder sobrevivir a él.

-Este trabajo es una forma de vida desde el principio. Necesitas amarlo mucho para poder trabajar en esto. De hecho, creo que empecé a ser fotoperiodista incluso antes de saber que iba a tomar la decisión de dedicar mi vida a ellos. Además como es imposible hacerte rico con esto, no queda otra cosa que la vocación y el amor por lo que haces. Es demasiado sacrificado para que no sea así.

- ¿Hay algún secreto para no quedar tocada psicológicamente después de cada reportaje?

- No somos superhéroes ni tenemos un escudo contra el dolor que provoca vivir en un conflicto armado o en el momento anterior a que empiece o después de que haya asolado un país. La guerra siempre afecta de una forma u otra, deja su huella y te marca como persona. Hay que saber equilibrar el miedo y hay veces en las que no estás bien y es mejor irte. Luego hay que lidiar con el estrés postraumático, con la ansiedad... Hay unos sitios que te dejan más huella que otros, depende de las experiencias que vivas y de tu forma de ser.

- ¿Cómo se vive cuando una se juega la vida, día a día?

- Es verdad que esto es una elección pero no estamos hechos de piedra y hay veces que se pasa mal. De todas formas, hay muchas personas en nuestro país que se juegan todos los días la vida en sus puestos de trabajo y no están tan mitificado como el nuestro. Aunque lo parezca no somos Indiana Jones y además es lo que queremos hacer.

- ¿Se le da poca importancia a la fotografía en los medios españoles?

- Se le da muy poca, se cuida muy poco la calidad de las fotografías e incluso te diría que se cuida muy poco la calidad de las historias. El problema viene de que los periódicos de este país están dirigidos por economistas en vez de por periodistas. Se intentan minimizar los gastos y esto es terrible para nosotros como trabajadores pero, sobre todo, para los lectores que pierden todo eso que tenemos que contar.

- Ha pasado de vivir en la zona más conflictiva de Asia a una de las más pobres del mundo, ¿cómo ha sido el cambio?

- No tengo casa fija desde 2011 que me fui a vivir a Tailandia y luego he pasado por Kairo, Gaza y ahora estoy en Nairobi. Pobreza hay en todos los sitios, también en Madrid y en Barcelona y encima esos pobres son incluso más invisibles que los de África.

-¿Qué le llamó venir a Calahorra a participar en este festival?

- Compartir las experiencias que he vivido y conocer la de otras personas que aman la fotografía tanto como yo. Es interesante que la gente conozca la intrahistoria de algunas fotos. Además, este trabajo es muy solitario y de vez en cuando viene bien estar con otros compañeros.