La Rioja

Cuatro de cada cinco españoles han respirado este año aire contaminado con ozono

  • La inhalación de esta sustancia provocó la muerte prematura de 1.800 personas y tiene un coste sanitario de 5.000 millones

Madrid. Cuatro de cada cinco españoles, unos 37 millones de personas, respiraron durante la primavera y verano pasados aire contaminado por ozono en niveles superiores a los que recomienda la Organización Mundial de la Salud, según el primer informe elaborado por Ecologistas en Acción sobre la incidencia de esta peligrosa sustancia. El documento concluye que el 80% de la población española -casi la totalidad salvo las zonas próximas al Cantábrico- estuvo expuesta en los días más calurosos del año a esta peligrosa sustancia, que también dañó al 92% de los cultivos y vegetación del país. El grado de afectación sería algo menor si como base de medición se toman los niveles de peligrosidad establecidos por la legislación española y europea -más permisivos que los de la OMS-, que rebajarían la cifra de expuestos a un 22% de la población nacional, unos 10,2 millones, uno de cada cinco. El ozono troposférico es el contaminante más inhalado en España y provoca la muerte prematura de unos 1.800 españoles al año, lo que supone un coste en atención sanitaria y bajas de unos 5.000 millones. Su presencia en niveles tóxicos se concentra en los días con mayor temperatura de la primavera y el verano -con la llegada de las lluvias y el invierno se suspende el fenómeno-, en las horas centrales y el comienzo de la tarde, y los colectivos más proclives a sufrir daños son los ancianos, los niños, las embarazadas, las personas que hagan deporte al aire libre a esas horas y los ciudadanos con enfermedades respiratorias y cardiovasculares crónicas.

Un mal de las zonas rurales

Se trata de un contaminante no producido directamente por el hombre, sino generado en las capas bajas de la atmósfera por el efecto combinado de fuertes radiaciones solares -por lo que se agrava en los últimos años con el cambio climático y las olas de calor- y por la acumulación de gases emitidos por la combustión de carbón, petróleo y gas en vehículos, centrales eléctricas y calderas domésticas o industriales. Tiene la peculiaridad de que aunque es en las zonas urbanas donde se generan la mayor parte de gases de combustión que permiten su formación, las áreas de más alta contaminación por ozono son las periferias urbanas y las zonas rurales, porque en las primeras la sustancia se destruye casi al mismo tiempo que se genera. Ecologistas en Acción, después de analizar las 455 estaciones oficiales de medición repartidas por España, llega a la conclusión de que los territorios más afectados, en los que la sustancia superó con regularidad los límites legales, son Madrid, Castilla- La Mancha y amplias zonas del interior de Cataluña, Comunidad Valenciana y Murcia, así como puntos concretos de Baleares, Andalucía y Extremadura. En otras palabras, los gases de combustión de Madrid o Valencia condenan el aire de muchísimos pueblos y sierras que tienen a menos de cien kilómetros.