La Rioja

No somos tontos

Hace años que soy usuario de TripAdvisor. Cuando viajo, claro, y sobre todo para los restaurantes. Es ya una costumbre cuando me enfrento a la tarea de comer en un sitio semi-desconocido, y raro es el día que lo hago sin pedir consejo antes a la app. Y lo hago por una sencilla razón: Trip Advisor nunca falla.

Es decir. Si uno ve un restaurante con 200 comentarios, de los cuales 190 son buenos o muy buenos, un par regulares y otro par muy malos, lo normal es que el sitio merezca la pena. Digo «lo normal» por no decir «siempre» aunque, en realidad, nunca me ha pasado acabar defraudado por un sitio realmente muy recomendado por los usuarios de TripAdvisor.

Sé que a algunos restauradores eso les pone la piel de gallina. Pero sinceramente creo que no debería. Sí, en todo local (aún en los mejor puntuados) siempre hay un comentario lunático, excéntrico o claramente malintencionado. Pero al final se impone el peso de la masa: si el restaurante es bueno, tendrá muchos y buenos comentarios en el cómputo global. Y con el paso del tiempo, esos comentarios siempre harán justicia porque (ésa es mi experiencia) entre los usuarios de TripAdvisor hay más bienintencionados que psicópatas.

Hay otras dos cosas que los empresarios asustados por estos asuntos no deberían olvidar. Una, que los usuarios no somos tontos. Que si un restaurante tiene 50 comentarios horribles y otros tantos cojonudos, y éstos últimos son sospechosamente parecidos, o tienen como autor a un tipo que sólo ha comentado ese restaurante, no picamos. Que los comentarios falsos huelen a distancia, y que lo auténtico se nota.

Dos, que esto está para quedarse. Que nada impide a un restaurador intervenir y responder a los usuarios que él considere injustos, y que el resto también leemos y valoramos eso. Y, en fin, que con esto hay que vivir y que lo importante, siempre, es trabajar bien. Lo demás llegará.