La Rioja

LA HOJA DE RUTA

  • «Y el Estado español impávido, inmóvil, consintiendo las desobediencias. Absurdo sobre absurdo»

La frase se repite cada día y varias veces. Sobre todo, la clase política: 'La hoja de ruta'. ¡Oiga sí, que el Tribunal Constitucional autoriza a que en Cataluña se den corridas de toros, además de los festejos populares que se dan, como el toro en la calle. Bien. Porque mal no está para el aficionado a los toros en la forma de corridas en los ruedos catalanes. Sí, pero... Ya estamos con el fatídico 'pero' que tanto usamos los españoles, todos, los de Cataluña también, y que viene a echar por tierra todos los elogios que se hayan vertido sobre cualquier tema. El 'pero' es sembrar la duda sobre lo dicho por más flores que le queramos echar. Bueno, pues eso pienso yo sobre el fallo del Tribunal Constitucional en favor de la celebración de corridas de toros en Cataluña, que por cierto me da la impresión que eso de la fiesta, por bien CULTURAL que sea, les importa una higa, escrito con el máximo respeto hacia los magistrados y la ley, que tantas veces se deja de cumplir. Seis años han tardado en fallar algo que se cae por su propio peso y que, para un ignorante en leyes como es un servidor, hubiera bastado un par de horas para dar el mismo fallo.

Todo cambia con este fallo, absolutamente claro hasta para un ignorante en leyes, yo. Media hora, oiga, treinta minutos con solo aplicar, además de las leyes, el sentido común. Que ningún aficionado piense que José Tomás, la última figura que toreó en Barcelona, volverá este año próximo a hacer el paseíllo en la Monumental de la capital catalana. Ya, ya. Los políticos que mandan en la que fuera la capital más importante de España, en todo, industria, turismo, ciencias, la están dejando hecha unos zorros. Ya no dicen en voz alta que 'España nos roba', ellos, estos políticos que mandan, muy mal por cierto, son los que nos roban al resto de los españoles, la fiesta de los toros, que nunca, NUNCA, ha sido ni de izquierdas ni de derechas y mucho menos independentista. Si me apuran, la fiesta de los toros desde hace más de diez siglos, ha sido del pueblo, aunque la nobleza era la que tenía, en su hoja de ruta, conceder a la plebe como divertimento la suelta de toros y vacas. Se dice que en tiempos lejanos, pero también cercanos, se empeñaban enseres para ver a las grandes figuras.

Volviendo a la hoja de ruta. Estoy convencido que tardaremos tiempo, bastante tiempo, para que el panorama taurino vuelva a la normalidad. Dudo incluso, que vuelva algún día. No lo digo por los 'animalistas', esos que ponen por delante a los perros y gatos y demás familia animal que a los humanos. Absurdo sobre absurdo y así nos va. De momento la señora Colau, alcaldesa de Barcelona, ha dicho que nones, como los demás políticos catalanes que les importa una higa lo que dicten los tribunales de justicia. Y el Estado español impávido, inmóvil, consintiendo las desobediencias. Absurdo sobre absurdo. No, seguramente, si no se obra un milagro, Barcelona seguirá sin toros. Al tiempo. Ojalá me equivoque.