La Rioja

UN MODERADO EN TERRITORIO SAGASTINO

Ocho años mayor que Práxedes Mateo Sagasta, Manuel de Orovio fue quizá el más destacado referente del moderantismo liberal del siglo XIX en una provincia como la logroñesa dominada por las ideas progresistas. Junto al también alfareño Santiago de Tejada, el conservador Orovio siempre tuvo enfrente a grandes figuras del liberalismo progresista, como Salustiano de Olózaga, Baldomero Espartero o el mencionado Sagasta y, pese a ello, supo escalar muy alto en la política nacional.

En 1844, siendo alcalde de su ciudad natal, el entonces joven abogado Orovio se presentó voluntario para sofocar la rebelión encabezada por Martín Zurbano contra el Espadón de Loja, lo que le granjeó la simpatía del general Narváez, a cuya sombra militar y política permanecería muy vinculado a lo largo de su carrera.

Político de férrea formación académica, fue protagonista del polémico 'decreto Orovio' que en 1875 suprimió la libertad de enseñanza y restableció el control estatal de los contenidos y los programas de cada asignatura, para que «no se enseñe nada contrario al dogma católico ni a la sana moral».

Al frente del Ministerio de Hacienda, el político alfareño desarrolló una brillante gestión, bajo el Gobierno de Cánovas del Castillo.