La Rioja

El Gobierno balear descarta que la agresión a una niña de 8 años fuese acoso escolar

  • Dice que fue una disputa por un balón y expulsa a los siete atacantes, de entre 8 y 12 años, por un plazo de tres a cinco días

Madrid. Hubo agresión, pero no un caso de acoso escolar. Es la conclusión de la investigación del Gobierno balear sobre el ataque que el 5 de octubre condujo a una alumna de ocho años del Colegio Anselm Turmeda de Palma al hospital tras ser arrojada al suelo y golpeada por un grupo de siete alumnos de 8 a 12 años tras un partido de fútbol.

El informe de la Inspección Educativa descarta «completamente» un caso de 'bullying' y asegura que la víctima es «una alumna integrada en el centro, muy estimada tanto por alumnos como por profesores y con una evolución académica positiva». «En ningún momento -concluye- se detectó en los alumnos implicados intención previa de agredir a la alumna, sino un acto no premeditado para quitarle la pelota, lo cual no los exime de una conducta grave». La investigación determina que hubo siete escolares implicados en la agresión: dos alumnos de 8 años, uno de 9 años, uno de 10, dos de 11 años y uno de 12.

Las autoridades educativas baleares, tras entrevistarse con la víctima y su familia, la dirección, las dos profesoras que ejercían de cuidadoras en el patio y los agresores, sostienen, no obstante, que se trata de «conductas gravemente perjudiciales para la convivencia en el centro» -al mediar agresión física y un altercado con riesgo de provocar lesiones- y expulsan, desde ayer, a cinco de los alumnos implicados por un período de cinco días y a otros dos por espacio de tres días.

Las mayores sanciones son para dos alumnos de 8 años y uno de 9, quienes iniciaron la agresión y actuaron de forma más violenta, y para dos de 11 y 12 años, por el abuso de edad y por no haber hecho nada por parar la agresión. Los expulsados por tres días, de 10 y 11, tuvieron un papel «menos activo y violento».

La Inspección, a la vista del suceso, que desató gran alarma entre los padres, recomienda que la vigilancia en los centros de Primaria durante la hora de patio sea ejercida por un profesor más (tres) y obligará a los siete implicados en la agresión a participar durante varias semanas en actividades «para trabajar las normas de juego y el respeto a sus compañeros». El centro realizará, de igual manera, talleres para evitar nuevos actos de violencia en las aulas y mejorar la convivencia en el colegio.

La Consejería también anunció ayer que está dispuesta a gestionar el traslado de la víctima a otro centro de Primaria de Palma si en ello insiste su familia, aunque lo ve innecesario por ser «una alumna muy estimada». Para avalar su tesis, desvela que «los alumnos han reconocido su participación en los hechos y se muestran muy arrepentidos. Así lo quieren hacer saber a su compañera, por lo que le están escribiendo una carta para que se recupere pronto y vuelva a clase para continuar jugando al fútbol con ellos».

La familia, sin embargo, no solo insiste en el cambio de centro sino que declaró en la Cope estar indignada con el informe oficial, que cree que ningunea la agresión y las lesiones de la niña, por lo que medita presentar una demanda.

Un ataque de un minuto

Según la Inspección, el suceso se produjo sobre las 12:00 horas, al término del recreo en el patio, donde alumnos de varios cursos jugaban al fútbol. La niña corrió con el balón y varios miembros del equipo contrario (el perdedor) la perseguieron hasta darle alcance y derribarla. «Todos los hechos sucedieron en un espacio de tiempo inferior a un minuto», detalla el informe.

«Se concluye -narra la Inspección- que uno de los alumnos habría empujado a la alumna, como consecuencia de lo cual habría caído al suelo y habría continuado un forcejeo por la posesión de la pelota. Otro alumno se habría añadido al forcejeo y un tercero empujado involuntariamente por una alumna, empujada a su vez por otro, cayeron todos sobre la niña que retenía la pelota. Otros dos alumnos se tiraron sobre la niña también para quitarle la pelota. En el forcejeo, uno de ellos, una vez en el suelo, habría dado alguna patada a la alumna sin determinarse si iban dirigidas al grupo, a la niña o a la pelota».

El informe defiende la actuación de profesores y dirección. «Después de los incidentes -indica la Inspección- la niña continuó las clases con normalidad y ni la tutora ni otros profesores, que la vieron entre las 12:00 y las 14:00 horas, observaron ninguna secuela física que hiciera evidente que necesitaba de asistencia médica ni siquiera del botiquín del centro. Sólo mostraba unas pequeñas marcas en el codo y en la pierna, compatibles con la caída al suelo, caída motivada posiblemente por el forcejeo al disputarse la posesión de la pelota que ella tenía aferrada muy intensamente».

«El equipo directivo -insiste- estuvo pendiente de la evolución de la niña en todo momento y desde que se tuvo noticia del ingreso hospitalario, el mismo día de los hechos, la directora, la jefe de estudios y el secretario la visitaron en el hospital, hablaron con la niña y con los padres, preocupándose por su estado y poniéndose a disposición de la familia para lo que necesitasen».