La Rioja

El Nobel de Literatura Bob Dylan guarda silencio sobre el galardón

Vista de una marquesina con la imagen y el nombre de Bob Dylan en Las Vegas. :: PAUL BUCK / Efe
Vista de una marquesina con la imagen y el nombre de Bob Dylan en Las Vegas. :: PAUL BUCK / Efe
  • El cantautor aún no ha hablado con la Academia ni cita el premio durante un concierto en Las Vegas mientras recibe los elogios de Leonard Cohen

nueva york. Bob Dylan no deja de sorprender: galardonado con el premio Nobel de Literatura el pasado jueves, para sorpresa de muchos, el cantautor estadounidense todavía no ha hablado con la Academia sueca que le otorgó la distinción. «La Academia ha hablado con el agente de Dylan y también con el responsable de su gira», explicó el canciller de la institución, Odd Zschiedrich. No se había podido contactar directamente con el galardonado, que tampoco se pronunció acerca del premio durante el concierto que ofreció el jueves por la noche en Las Vegas.

Dylan, cuyo verdadero nombre es Robert Allen Zimmerman, es, a sus 75 años, uno de los cantautores más influyentes de la historia de la música, junto con el tándem de los Beatles Lennon-McCartney. Pero parece ser alérgico a los convencionalismos. «Mis cosas eran las canciones, lo saben. No eran sermones», declaró en una de las escasas entrevistas que ha dado, en 2004 para la cadena estadounidense CBS.

En giras recientes, el artista suele mostrarse desagradable. Nunca tiene una palabra para su público, no se preocupa demasiado por saber si se le ve bien en el escenario y sólo toca sus grandes éxitos en raras ocasiones. Esto no impide que se agoten las entradas. El jueves por la noche en Las Vegas, Dylan no cambió de costumbres. Casi no tocó ninguno de sus míticos temas, no autorizó ni una sola foto, ni siquiera dedicó un «¡Buenas noches, Las Vegas!». Encadenó las canciones como si de nada se tratara.

Por su parte, Leonard Cohen dijo sobre el fallo de la Academia Sueca que «es como ponerle una medalla al Everest por ser la montaña más alta». No es la primera vez que Cohen se refiere elogiosamente a su colega. En 1992, ya habló del carácter monumental de los logros de Dylan y lo comparó con Picasso.