La Rioja

La Academia de Cine vota hoy a Ivonne Blake como presidenta

  • La figurinista británica recoge el relevo de Antonio Resines y toma las riendas de una institución amenazada por la inestabilidad

Si todo transcurre según lo previsto, la figurinista Yvonne Blake (Mánchester, 1940) asumirá hoy la Presidencia de la Academia de Cine. Esta diseñadora de vestuario de origen inglés, ganadora de cuatro premios Goya y un Oscar y actual presidenta en funciones, encabeza la única candidatura para dirigir la institución, que hoy vota para elegir una terna presidencial que se completa con el director y guionista Mariano Barroso y la actriz Nora Navas, como vicepresidente primero y segunda. El proceso se llevará a cabo en la sede de la institución en Madrid, donde los académicos que aún no hayan votado por vía electrónica o por correo podrán hacerlo durante la celebración de la asamblea general, que dispondrá para ello una urna.

Las elecciones en la Academia de Cine llegan tras la dimisión del actor Antonio Resines el 13 de julio, una decisión «irrevocable» a la que también se sumó el vicepresidente, Edmon Roch. Ambos justificaron su decisión en las «serias discrepancias con parte de la junta directiva», una situación que, según denunciaron, «imposibilitó el trabajo diario de la terna presidencial en la institución». Aunque el foco de la polémica se posó en ellos, su salida se sumaba a la renuncia de la cineasta Gracia Querejeta, que un mes antes adujo «incompatibilidad» profesional para abandonar la vicepresidencia, y a la del director Emilio Martínez-Lázaro, que ejercía como vocal de la comisión de dirección y que alegó igualmente «motivos laborales» para hacerse a un lado apenas unas horas antes del anuncio de Resines.

Tras su salida, Blake asumió la presidencia en funciones, mientras que la directora de cine Judith Colell se convirtió en vicepresidenta interina. La figurinista trató de apagar el incendio iniciado por Resines sobre el funcionamiento de la institución, recordando que el presidente tiene la obligación de consultar «absolutamente todo» puesto que «trabajan para la Junta» y defendió una institución basada, según sus palabras en la «democracia» y la «transparencia».

Precisamente, su propuesta para la nueva Academia bajo su mandato se cimenta en la entrada de «sangre joven» y «más transparente», así como en su objetivo de celebrar una gala de los premios Goya «más austera y elegante» que en anteriores ediciones, según advirtió durante la presentación de su candidatura en septiembre.

Cadena de dimisiones

Sin embargo, la salida de Resines no ha sido un hecho aislado en una institución que lleva años librando batallas tanto internas como externas, agitada por la nueva ley del cine, en vigor desde diciembre de 2015, que concede ayudas por anticipado y en varias fases, con un máximo de 1,4 millones de euros por proyecto.

Antonio Resines llegó a la presidencia tras la dimisión de Enrique González-Macho. Como ha sucedido ahora con Yvonne Blake, el actor fue el único candidato a la presidencia, cargo que asumía en funciones tras la dimisión del productor y distribuidor en febrero de 2015. Resines fue ratificado como presidente el 10 de mayo de 2015 y señaló entonces que su línea de actuación sería de «continuidad» con el programa de González-Macho, destacando como objetivos la lucha contra la piratería, acometer la Memoria del Cine Español y la creación de la Fundación de la Academia del Cine para dar asistencia a la gente del cine «con problemas».

Pero también la llegada de González-Macho a la presidencia se produjo por la dimisión de su predecesor en el cargo, Álex de la Iglesia, quien decidió abandonar la institución por sus discrepancias con la 'Ley Sinde' de la entonces ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, presidenta de la Academia entre 2006 y 2009. Tras la salida de Iglesias, González-Macho expresó su apoyo a la polémica ley, aunque defendió que el papel de la institución no debía ser político.

El productor se mostró muy crítico con el modelo de cine en España, que consideraba «obsoleto», y cargó también contra la «función parasitaria» de internet. González-Macho permaneció en el cargo hasta el 24 de mayo de 2014, cuando alegó motivos «estrictamente personales» para justificar su renuncia. Meses después se conocía que el expresidente era uno de los investigados por presunto fraude en la taquilla.