La Rioja

Natalia Gómez une fotografía y literatura en su primera novela, 'Tras el objetivo'

  • La autora logroñesa presenta el libro esta tarde, a las 20 horas, en el Centro Cultural Ibercaja de Logroño

LOGROÑO. Una fotógrafa asiste al Mardi Gras de Nueva Orleans por un encargo y allí conoce a un escritor que ha acudido a inspirarse. Así nace una historia de amor que se complicará debido a una fotografía. Este es el desencadenante de la trama de 'Tras el objetivo' (Siníndice, 2016), la primera novela de la logroñesa Natalia Gómez, de 46 años, con estudios de Gestión Empresarial y que dirige el centro deportivo Fi Beat. Hoy, a partir de las 20 horas, presenta el libro en el Centro Cultural Ibercaja de Logroño.

«No he estado nunca en el Mardi Gras, pero es algo que ya tengo pendiente, después de publicar el libro», confiesa Natalia Gómez, pero también admite que «Nueva Orleans siempre me ha llamado la atención y me parece el lugar idóneo para que cualquier cosa pueda ocurrir». Natalia mantiene dos blogs, uno de cocina y otro más personal que abrió cuando dejó de fumar, como un desahogo, pero 'Tras el objetivo' es no sólo su primera novela, también su primera publicación. «Y surgió de golpe. Uní a los protagonistas allí para que se conociesen. La inspiración es trabajo, imaginar cosas... En este caso, saltó la idea y fluyó la novela», recuerda la autora.

Natalia considera que el género negro en el que se ha embarcado en este primer libro que puede deberse a la influencia literaria. «Leo de todo pero deseaba escribir algo que a mí me apeteciese leer. La novela histórica también me gusta mucho pero lleva un trabajo de investigación muy fuerte que actualmente yo no puedo hacer, por eso lo descarté», explica la autora, aunque reconoce que no se planteó el género como una condición de su obra: «No había nada predestinado, la novela nació se ha ido desarrollando poco a poco, así como los personajes también han ido evolucionando».

Como casi es obligado si se habla de Nueva Orleans, la novela cuenta con algunos tintes de superstición, de vudú. Y es que allí existe un museo histórico del vudú. «Lo espiritual, lo oculto, nos atrae a todo el mundo, aunque en distinta medida. No sacar el vudú en Nueva Orleans es como hacer un jardín sin flores. Me gusta el esoterismo, considero que tiene un punto de atracción», declara Natalia, que ha querido firmar una obra, sobre todo, «de entretenimiento».