La Rioja

El músico Bob Dylan, en una imagen de archivo. :: efe
El músico Bob Dylan, en una imagen de archivo. :: efe

Bob Dylan, el Nobel estaba en el viento

  • El genio del huraño y esquivo artista de Minnesota es «parejo al de Homero y Safo», según la Academia Sueca

  • El músico atrapa un premio que lo engrandece como creador de «un nuevo medio de expresión poética»

Bob Dylan atrapó un Nobel de Literatura que estaba en el viento. Un galardón que llevaba años rondándole y que la Academia Sueca le concedió ayer «por crear un nuevo medio de expresión poética dentro de la gran tradición de la canción americana». Estocolmo hacía oficial el oficioso título de Dylan como gran poeta del rock y del folk y lo consagraba al equiparar con Homero y Safo al primer músico popular que gana un Nobel. Robert Zimmerman, que así se llama el flamante Nobel nacido en Minnesota hace 75 años, ya había ganado el Premio Príncipe de Asturias de las Artes hace casi una década, además del Pulitzer y un Oscar.

La secretaria permanente de la Academia Sueca, Sara Daniues (la primera mujer encargada de hacerlo), anunció el nombre del ganador, que sucede en el reconocimiento a la bielorrusa Svetlana Alexiévich y comparó a Dylan con Homero y Safo de Lesbos. «Escribieron textos poéticos hechos para ser escuchados e interpretados con instrumentos que todavía se disfrutan. Lo mismo pasa con Bob Dylan. Puede y debe ser leído», dijo Danius, que habló de «unidad» entre los académicos para tomar la decisión. Su colega Per Wastberg no tuvo empacho en declarar a Dylan como «probablemente el mayor poeta vivo».

La osada apuesta por Dylan dejaba en la cuneta a poetas comprometidos y narradores exóticos o de larga trayectoria, aspirantes eternos al Nobel como el poeta franco-sirio Adonis, el japonés Haruki Murakami y los estadounidenses Philip Roth, Don DeLillo y Joyce Carol Oates. También el keniano Ngugi wa Thiongo, por el que se apostaba fuerte, el albanés Ismail Kadaré, el israelí Amos Oz, el franco-checo Milan Kundera, el indo-británico Salman Rushdie y los españoles Javier Marías y José Manuel Caballero Bonald.

Mito vivo en la historia de la música popular y del rock, activo durante más de medio siglo, Dylan es el faro de una generación que soñó cambiar el mundo. Un camaleón capaz de reinventarse sin desmayo para seducir a hippies, roqueros, folkies, pacifistas y amantes de la música popular. Aunque como poeta no suscite unanimidad. «Si Dylan es un poeta, yo soy un jugador de baloncesto», dijo hace años el escritor Norman Mailer.

No en vano, su 'nombre de guerra', Dylan, es un homenaje a Dylan Thomas, un poeta tan alcohólico como genial. Pero, en puridad, Dylan es autor de un único libro, 'Crónicas', la autobiografía que publicó en 2004 tras varias recopilaciones de sus letras y algunas misceláneas de escritos. Se sabe, con todo, que ha suscrito un contrato para seguir con la serie biográfica que inició entonces. En España, Blume ha reunido 492 temas en 'Bob Dylan. Todas sus canciones'.

Huraño y esquivo, se mantiene al margen de los focos, que no de los escenarios, y no hace concesiones a su legión de admiradores. Con 75 años, parece renegar de su leyenda para reinventarse en cada concierto. Ha sido uno de los 'dinosaurios sagrados' de la música reunidos el pasado fin de semana en el californiano festival Desert Trip, junto a los Rolling Stones y otros septuagenarios de leyenda como Neil Young o Paul McCartney.

«Es fiel reflejo del espíritu de una época que busca respuestas en el viento para los deseos que habitan en el corazón de los seres humanos», resaltaba el jurado del Príncipe de Asturias, que ganó en 2007, evocando su canción más famosa, 'Blowin in the wind', un himno generacional.

Robert Allen Zimmerman nació el 24 de mayo de 1941 en Duluth, Minnesota, en el seno de una familia judía. A los ocho años sabía tocar el piano y a los diez, la guitarra. Pionero en la introducción de la literatura en la música popular, lo fue también en la fusión de los ritmos de tradición folk y country con los afroamericanos y el blues, mezcla de influencia decisiva para sucesivas generaciones de músicos.

Penoso estudiante, dio sus primeros pasos en los ambientes folk de la Universidad de Minnesota y obtuvo su primer contrato en un local de estriptis. Ya en Nueva York, donde se trasladó en 1961 para dedicarse plenamente a la música, grabó su primer disco, 'Bob Dylan', del que vendería dos millones de copias. El segundo, 'The freewheelin Bob Dylan', de 1963, incluía 'Blowin in the wind', canción bandera de la contracultura y el pacifismo y un todo un himno para los defensores de los derechos civiles. 'Bringing it all Back' es de 1965 y 'Blonde on blonde', de 1966, obra clave grabada junto a The Band. 'The times they are a-changin', y 'Like a Rolling Stone', otras de sus icónicas canciones compuestas en aquellos años, son señaladas una y otra vez como algunas de las mejores de la historia de la música y conocen miles de versiones, como 'Forever Young' o 'Subterranean Homesick Blues'.

Llegó a Nueva York tras la estela del mítico Woody Guthrie, el padre de la canción protesta que mataba fascistas con la guitarra, pero la Gran Manzana sería su camino hacia la mejor literatura. El blues y el folk se colaron en sus acordes, pero en sus letras dejaron huella sus lecturas de Jack Kerouac, Neal Cassady, Allen Gingsberg y demás 'beats'. Su entonces novia, Suze Rotolo, le descubrió la poesía de Arthur Rimbaud. Su relación con Joan Baez, otro de su grandes amores, le inclinaría luego hacia el activismo y la protesta.

Tras sufrir un grave accidente de moto en 1966 reapareció con 'John Wesley Harding'. En 1973 firmó la banda sonora de la película de Sam Peckinpah 'Pat Garret & Billy the Kid', en la que interpretó un pequeño papel. En 1975 rodó su única película como director, 'Renaldo and Clara', si bien no ha dejado de firmar bandas sonoras. Fue también guionista de 'Masked and Anonymous', dirigida en 2003 por Charles Larry.

En la década de los 80, y después de una crisis religiosa que le alejó del judaísmo y le acercó al catolicismo de raíz fundamentalista, grabó varios discos centrados en sus nuevas inquietudes. Muy controvertida fue su actuación ante el papa Juan Pablo II en 1997 en Bolonia, pero se reinventó como miembro de 'Traveling Wilburys', grupo que reunió a George Harrison, Roy Orbison, Tom Petty y Jeffe Lynne.

En su apabullante discografia hay casi 40 discos de estudio, un sinfín de directos y no menos 'bootlegs', grabaciones no oficiales. Entre los oficiales de la última década están 'Love & Theft' (2001), 'Modern Times'(2006) y 'Tempest' (2012). Al cumplir sesenta años publicó los recopilatorios 'The Essential Bob Dylan' y 'Bob Dylan Live 1961-2000'. 'Shadows in the Night' apareció en 2015 y en mayo pasado lo hizo 'Fallen Angels', álbum de estudio número 37 de su carrera producido por Jack Frost, pseudónimo de Dylan como productor.

Ganador de un Óscar y un Globo de Oro por el tema 'Things Have Changed', escrita para la película 'Jóvenes Prodigiosos' (2000), también ganó el premio Pulitzer en 2008 «por su aportación a la música y cultura americanas».