La Rioja

LA QUINTA RONDA

Todos los políticos quieren acertar, incluso los que no apuestan. Algunos están contentos como niños con zapatos nuevos, pero otros se conforman con haberle echado tacones y medias suelas a los viejos, que ya estaban para tirarlos. El glorioso 12 de octubre casi no ha tenido qué ponerse, pero no hay que dejarlo que descanse en paz histórica porque conmemora nuestro idioma, bajo palabra de honor. Del suyo y del nuestro. Cuando mi amigo Pablo Neruda -le llamo así porque él me dedicaba sus libros con ese hermoso nombre de 'amigo'- habló de los «torvos conquistadores» que se lo llevaron todo, dejó que les dejaran todo: la palabra. Al 12 de octubre lo están agrediendo más allá de los calendarios los que quieren trasladar la moral de la época para acoplarla a la de ahora, sin considerar que ella se mueve, aunque el pasado sea irreparable. Don Pío Baroja, que de verdad era un alma exquisita, aunque fuera un gruñón descontento, cuentan sus memorias que lo llevaron, de niño, a ver una ejecución. ¿Qué padres de ahora harían lo mismo para dar un buen ejemplo a sus descendientes? Todos los países tienen fechas inolvidables que ya están absolutamente olvidadas, pero que se recuerdan una vez al año.

Todos los que hablamos este 'latín estropeado' que es nuestro glorioso idioma celebramos la fecha, pero no podemos olvidar el día de hoy ni los días que nos esperan. Felipe VI ha convocado a los partidos para después de la celebración del comité federal del PSOE. La quinta ronda de consultas es necesaria porque han fallado las cuatro anteriores. La falta de acuerdo es una constante que se está convirtiendo en una tradición. Desde el olvidable Pedro Sánchez, la palabra 'bloqueo' es la que más suena, excepto la palabra abstención. Se trata de evitar lo que algunos se esfuerzan en traer y pueden acabar por conseguirlo: que a la tercera sea la vencida para todos.