La Rioja

«Le echo cuento a muy pocas cosas; lo que me gusta lo digo y lo que no, también»

«Le echo cuento a muy pocas cosas; lo que me gusta lo digo y lo que no, también»
  • En su última aventura editorial, Armas se atreve con el cuento. Con 19 títulos que recopila en 'Cuentos dedicados' y que hoy presenta en el centro cultural Ibercaja

  • Julio Armas Escritor

«Escribo por enfermedad», reconoce Julio Armas, capaz de maquinar una historia literaria desde el momento que salta de la cama. Su entorno cotidiano le brinda infinitos motivos para tirar del hilo y acabar tejiendo un cuento: un espejo empañado por el vaho, un antiguo bastón grabado, la historia de un conocido... o la fotografía que ilustra su último libro, 'Cuentos dedicados' (Siníndice). Su editor la eligió para la portada de esta antología, pero, aunque se trata de una imagen muy especial, nada tenía que ver con las historias que allí relata Julio Armas, así que el autor inventó un cuento sobre esta foto.

Con él, con 'El misterioso caso del hombre colgante', comienza esta selección de diecinueve pequeñas historias escritas por el autor logroñés durante los últimos años. Hoy las presenta en sociedad, en el centro Ibercaja de Portales (20.00 horas).

'Cuentos dedicados'... ¿a quién?

A los personajes de otros cuentos. (A la Irene de Cortázar en 'Casa tomada', al Blas de Cela en 'El tonto del pueblo', al veterinario de Delibes en 'Un año de mi vida', al Santiago Nasar de García Márquez, al Iván Illich de Tolstói, al pobre Zoilo de Poe... pero también a las nuevas generaciones, a quien en mayo del 68 escribió 'seamos realistas, soñemos lo imposible', a las amadas, al mar...).

¿Y qué fue primero, el cuento o el personaje al que se lo dedica?

Primero es el cuento. Lo escribo y luego me percato de que uno de sus personajes tiene un sabor o me evoca algo que vi, que leí o viví, y se lo dedico.

Luego sus cuentos tienen algo de realidad.

Todos tienen algo real y uno en concreto, el titulado 'Un cuento de amor', es absolutamente real. Su protagonista logra vivir más de sesenta años, algo poco común en gente como él con síndrome de Down, gracias al amor que le tienen su hermana y su cuñado. (En él se cuenta cómo Angelito recibe diariamente una carta, escrita por su cuñado aunque en el remite figura el autobús de Archanda). Un cuento encantador y real, por eso tiene la fuerza que tiene, porque es cierto. También hay un cuento muy complicado, 'El reflejo', que se me ocurrió un día que, al salir de la ducha, me dirigí ante el espejo del lavabo totalmente empañado y me dije: 'No estoy, he desaparecido'. Y eso fue lo que dio pie a este cuento sobre alguien cuya imagen no se refleja en los espejos.

Éste es un cuento un tanto surrealista, pero los hay de todo tipo. 'La Ciudad Encantada de los Césares', por ejemplo, tiene un trasfondo histórico mientras que 'La crueldad' es absolutamente contemporáneo con un diálogo a través de wasap. ¿Cuál es el denominador común de sus cuentos?

El que te hagan pensar (y remite a la frase con la que concluye su prólogo del libro: «Que les hagan pensar y que les gusten, y si ambas cosas no pueden ser... pues que no les gusten».

Según Edgar Allan Poe, el cuento debe escribirse solamente si se conoce el final. ¿Coincide con él?

No, en absoluto. Estoy de acuerdo con don Camilo (Cela) cuando decía que los personajes de un relato o una novela van por donde ellos quieren y, en principio, no hay forma de saber lo que van a hacer. Yo no sé a dónde se van. En el cuento que abre el libro, hasta el final no me enteré de que el que hablaba era el hijo del protagonista.

Hablando de finales, Cortázar decía del final de un cuento debe de ser epifánico, revelador.

Totalmente de acuerdo. También decía que el cuento es un 'K.O.' y la novela, un 'match'. Hay grandísimos cuentistas y creo que el cuento cada vez se va a leer más. Tenemos una vida ajetreada, estresada y la gente joven cada vez lee menos. Un libro de 1.800 páginas impone y si tienes la oportunidad de leer un cuento de ese mismo autor... Y claro, luego empiezas a darte cuenta de la importancia del cuento. Joseph Conrad, por ejemplo, escribió 'El corazón de las tinieblas', que un buen día cayó en manos de Francis Ford Coppola, lo leyó e hizo 'Apocalypse Now'. Hoy Conrad es un poco difícil de leer, pero sin embargo esa es la importancia del cuento. Ahí están Roald Dahl, García Márquez...

Supongo que sus referentes.

Sí, y Cortázar, Borges, Chejov... ¿Has leído 'Bola de sebo' de Guy de Maupassant? Una absoluta delicia. O Washington Irving y sus 'Cuentos de la Alhambra'...

¿Alguna predilección entre sus 'cuentos dedicados'?

Me gusta mucho 'The Island Bohemian Club'; me gusta el cuento, el ambiente y el tiempo en el que se recrea, en torno a 1900 y que se corresponde con el decaimiento del Imperio británico, todo aquello de Filipinas, Manaos...

¿Qué le parece la selección de cuentos que ha realizado Diego Iturriaga, su editor, para este libro?

Había uno que a mí me gusta muchísimo y me lo dejó fuera. Es un cuento largo y pretendía que le quitara 20 páginas. Eso es como un hijo con las orejas grandes, si se las cortas mejora pero... ¡cómo voy a cortar las orejas al nene!

¿A qué le echa cuento en esta vida?

A muy pocas cosas. Quizá hubo un momento que sí lo hice, pero ya no. Lo que me gusta lo digo y lo que no, lo digo también. Y por ello caigo bien o mal, y en todos los casos me da exactamente igual. (Y emula a Lope de Vega) 'A mis soledades voy, con mis soledades vengo, porque para andar conmigo... (y remata entre risas) me sobran mis dividendos'.