La Rioja

«El teatro donde nos reflejamos nos hace mejores»

Tristán Ulloa y Alicia Borrachero en 'Tierra del Fuego'. ::
Tristán Ulloa y Alicia Borrachero en 'Tierra del Fuego'. :: / P.T.C.
  • La actriz protagoniza junto a Tristán Ulloa 'Tierra del Fuego', un drama sobre la necesidad de dialogar basado en el conflicto palestino-israelí

  • Alicia Borrachero Actriz

En 1978 la azafata israelí Yulie Cohen resultó herida en Londres en un atentado del Frente Popular para la Liberación de Palestina. Su mejor amiga murió a su lado. Veinte años después quiso conocer al terrorista Fahad Mihyi, que cumplía cadena perpetua en una cárcel británica, mirarle a los ojos y preguntarle por qué lo hizo. Tiempo después acabó firmando una carta para pedir su libertad y narró la historia en el documental 'My terrorist'.

Basado en estos hechos, el dramaturgo argentino Mario Diament (Buenos Aires, 1942) escribió 'Tierra del Fuego' como reflexión «sobre la necesidad de escuchar al otro». Él mismo es judío; en 1967 combatió como soldado del ejército israelí en la guerra de los Seis días; y en 1973 cubrió como corresponsal la guerra del Yom Kippur. «En Oriente Medio -afirma- hay miedo de escuchar al otro, y esta es la única forma de romper el círculo vicioso. Quise escribir una obra que provocara la necesidad de reflexionar sobre cualquier conflicto».

'Tierra del Fuego' se estrenó en Buenos Aires en el 2013, tras lo cual Producciones Teatrales Contemporáneas (PTC) decidió montarla en España con el director argentino Claudio Tolcachir, uno de los más admirados aquí ('La omisión de la familia Coleman', 'El viento en un violín'), y actores españoles y árabes. En primavera se estrenó con gran éxito en Madrid y ahora, en gira, llega al Bretón (a las 19.30 h.) dentro del 37º Festival de Teatro de Logroño.

La historia de Yulie inspira el personaje de Yael Alon, que interpreta Alicia Borrachero (Madrid, 1968). Es una convencida militante por la paz y su determinación por escuchar las razones de Hassan El-Fawzi (Abdelatif Hwidar) le lleva al enfrentamiento con su marido (Tristán Ulloa), con su padre (Juan Calot), con la madre de su amiga muerta en el atentado (Malena Gutiérrez) e incluso con el abogado palestino (Hamil Krim). «Contra viento y marea -explica la actriz- ella quiere entender y siente que necesita escuchar al otro».

Parece una obra especial y difícil.

Es muy especial. Es una invitación a escuchar. El tema de la violencia es tan antiguo como el hombre. Ocurre en la vida real y el teatro representa un encuentro humano que propicia el ejercicio de escuchar.

Está basada en hechos reales y se centra en el conflicto de Oriente Medio, pero ¿es universal?

Es una obra oportuna porque el conflicto palestino-israelí sigue estando lejos de resolverse, pero sobre todo es una obra universal. Propone reflexionar sobre la necesidad de escuchar la historia del otro, del enemigo, para iniciar un diálogo y hacer que la paz sea posible en cualquier conflicto.

¿Entiende a su personaje?

Claro que la entiendo. Ella no puede vivir sin entender, no está en paz y no sabe por qué. Hay algo que no está solucionado en su alma.

¿Una obra para desprenderse de prejuicios?

Cada uno tenemos nuestras opiniones e ideas preconcebidas, pero lo que se plantea aquí es precisamente ponerse en la piel del otro, tratar de entender sus motivaciones y comprender que en cualquier conflicto puede haber razones en todas las partes. Todos tienen su verdad y debemos aprender a escucharla sin prejuzgar.

¿Cómo ha sido el trabajo actoral?

De esta historia hay un material documental muy valioso. Muchos diálogos están basados en las conversaciones reales, pero también hay una parte ficcionada muy bien escrita. Y Claudio [Tolcachir] nos ha empujado a bucear en nosotros mismos. Ha sido una gran experiencia humana.

¿Hace usted poco teatro?

En realidad me he formado en el teatro y últimamente he hecho 'Agosto', 'La señorita Julia'... Es cierto que la mayor visibilidad y popularidad te la da la tele, pero el teatro es donde encuentro mayor veracidad como actriz y más conexión con el público.

¿Es muy grave la crisis?

Este oficio es inestable y complicado, pero ahora, con el IVA, la crisis y la falta de apoyo a la cultura, está peor que nunca. Pero también es más necesario que nunca.

¿Hay teatro necesario?

El teatro siempre ha tenido una función sagrada, que consiste en ayudarnos a entendernos con la esperanza de mejorar. También el teatro de entretenimiento es importante, por supuesto, pero el teatro donde nos vemos reflejados nos hace mejores.