La Rioja

MONJES Y FRAILES

Arqueta conservada en el monasterio de San Millán. :: díaz uriel
Arqueta conservada en el monasterio de San Millán. :: díaz uriel

Es muy frecuente que cuando un turista se acerca al monasterio de Yuso, o de abajo, nos pregunte si en nuestros días todavía lo habitan monjes. Y es que monasterio viene de monje, claro. La respuesta es doble: no es habitado por monjes, pero sí por religiosos. Los monjes benedictinos lo habitaron desde el siglo XI en su estructura románica y más tarde barroca, pero al ser expulsados definitivamente por Mendizábal en 1835, fueron los agustinos recoletos los que, después de más de cuarenta años de abandono, se hicieron cargo de él. Por allá por el 1878 la situación socio-religiosa en España era diversa de la primera mitad del siglo XIX. Los monasterios y conventos se fueron repoblando por los mismos o distintos religiosos.

Los primeros momentos del Yuso agustino recoleto fueron muy difíciles. Solo pudo pasar a manos de la Orden recoleta gracias a la personalidad y laboriosidad de sus primeros moradores: Íñigo Narro, Toribio Minguella, más tarde obispo de Puerto Rico y Guadalajara, y el hermano Félix Varea, y poco después, el párroco Enrique Pérez, que terminaría siendo el primer superior general de la Orden de agustinos recoletos (año 1912), anteriormente afiliada a la de San Agustín. Ellos no solamente trabajaron por su monasterio, sino que animaron al pueblo a recuperar para la orden benedictina y para La Rioja la talla de la Virgen de Valvanera y el monasterio.

En la actualidad somos nueve los religiosos que habitamos el monasterio en una parte bien delimitada y separada del ámbito turístico. Los dos más jóvenes son peruanos. De los demás solo uno no llega a la edad de la jubilación y otro, el más longevo en la casa, no es sacerdote. No obstante, si exceptuamos a dos enfermos, cada uno cumple con sus tareas de servicios pastorales, de atención al turismo y a los compromisos institucionales, de mantenimiento de la casa y huerta... Pastoralmente se atienden seis parroquias del entorno y la residencia San Agustín de Logroño y se ayuda en momentos puntuales a los párrocos de los pueblos vecinos. La Orden está implicada en la actualidad en un proceso de reestructuración que tendrá su punto culminante en el capítulo general que se está celebrando en Roma en el que participa el prior de la comunidad, fray Pedro Merino.

La jornada está estructurada alrededor de los momentos de oración: hora y media al iniciar el día, que incluye la celebración de la misa comunitaria de los que no tienen compromisos en las parroquias ese día. A mediodía, antes de la comida, la visita al Señor con un breve rezo litúrgico y, en la tarde, algo más de una hora de meditación personal y rezos en común. Luego de la declaración de los dos monasterios de Suso y Yuso como Patrimonio de la Humanidad y la consiguiente creación de la Fundación San Millán, se inició una serie de reformas en el edificio por parte del Gobierno de La Rioja, de diversas instituciones y de la comunidad de agustinos recoletos. Esta, además de colaborar en algunas de estas reformas, tomó por su cuenta la restauración del antiguo noviciado convirtiéndolo en un centro de espiritualidad donde, sobre todo en los meses del verano, se realizan reuniones, cursos de formación y ejercicios espirituales para los religiosos de la Orden y otras personas ligadas a nuestro carisma. El entorno ambiental, la paz y el silencio monásticos, la grandiosidad del monasterio es algo que destaca en cualquiera de las estaciones, en el día y en la noche, como se ha podido comprobar últimamente en las visitas nocturnas establecidas hace pocos años en los meses de verano.