La Rioja

La médico gallega embarazada a los 62 años da a luz a su tercer hijo

  • La mujer, que pasó la menopausia hace diez años, fue sometida a una fecundación 'in vitro' con un embrión de donantes desconocidos

Lina Álvarez, la médico gallega que se quedó embarazada a los 62 años, dio este lunes a luz a una niña. Como estaba previsto, esta facultativa, que ejerce su profesión en el consultorio de la localidad lucense de Palas del Rey, se sometió a una cesarea que estaba programada por los especialistas del hospital Lucus Augusti de Lugo, debido a que su embarazo estaba considerado de alto riesgo. La niña, que se llamará como la madre, nació en perfecto estado de salud y pesó 2,375 kilos. Fuentes próximas a Lina Álvarez aseguraron que estaba «feliz» con su hija, rodeada de su familia y sus amigos. Madre e hija esperan recuperarse pronto para dejar, en los próximos días el hospital y regresar a casa.

La doctora Álvarez fue madre por primera vez a los 34 años. Su hijo, Exiquio, nació con una parálisis cerebral, enfermedad que lo mantiene postrado en un sillón, medio paralizado y sin habla. Según esta mujer, todo fue a consecuencia de una amniocentesis cuando estaba embarazada.

Lina Álvarez llevó el caso a los tribunales para pedir una indemnización a los médicos, pero la justicia no le dio la razón. Los litigios le costaron también su matrimonio con el padre de Exiquio, relata.

Sin embargo, con 52 años, nueve meses después de su última menstruación, quiso dar un hermanito a su primogénito. Los ginecólogos que la atendían en Galicia se negaron a esa posibilidad, por lo que se desplazó a Madrid, donde fue sometida a una fecundación 'in vitro' con un embrión de donantes desconocidos. Solo tenía un 6% de posibilidades de que el embarazo saliera adelante, pero fructificó y nueve meses después nació Samuel, que ahora tiene 10 años.

Hace unos meses, esta mujer se volvió a sentir capacitada para ser madre por tercera vez y decidió repetir la experiencia de la fecundación asistida. Era consciente de las críticas que recibiría por repetir la maternidad 10 años después de pasar la menopausia, pero recordaba que también la criticaron cuando tuvo a su segundo hijo.

Su caso ha hecho correr ríos de tinta sobre la conveniencia y los motivos éticos para ser madre a una edad avanzada. Parte por los riesgos que podría tener el embarazo tanto para el hijo como para la madre, y parte por las limitaciones que tendrá por la diferencia de edad entre ambos.