La Rioja

Educación activará en «días» el teléfono para auxiliar a las víctimas de acoso escolar

  • El servicio es gratuito, funcionará las 24 horas, será atendido por psicólogos, y ofrecerá apoyo personal y legal a los afectados

El Ministerio de Educación activará «en los próximos días», con meses de retraso y el curso iniciado, el primer teléfono destinado específicamente a auxiliar a las víctimas de maltrato o acoso en las escuelas e institutos españoles. El acelerón para su puesta en marcha coincide con la alarma desatada en todo el país por la paliza recibida en un centro educativo de Palma por una niña de ocho años a manos de un grupo de adolescentes, que el viernes devolvió a primer plano un drama que condiciona la vida de centenares de miles de alumnos.

El nuevo servicio, que fuentes del Ministerio garantizaron ayer que se inaugurará «de manera inminente, está inspirado en la exitosa línea 016 que, desde hace años, es el recurso más directo que muchas mujeres maltratadas por sus parejas utilizan para dar el primer grito de auxilio y activar la maquinaria pública que puede protegerlas.

El teléfono de atención a las víctimas del 'bullying' también será totalmente gratuito, no dejará rastro alguno del contacto en la factura telefónica y estará activo y atendido las 24 horas del día, los 365 días del año. Los profesionales que atenderán las llamadas, según las mismas fuentes, serán titulados en Psicología y, además de recibir la denuncia y dar el primer apoyo a la víctima, tendrán entre sus cometidos proporcionarle orientación personal y psicológica y asegurarle el respaldo, si es que lo necesita, de trabajadores y educadores sociales o de abogados. Este instrumento, al igual que con la violencia machista, debería servir a muchos niños y jóvenes, que durante meses o años viven mudos un infierno diario -el 34% no se lo cuenta a sus padres-, para romper su silencio y a la administración educativa para realizar intervenciones inmediatas en los centros.

El servicio, de hecho, está abierto a todos, a cualquier persona que tenga conocimiento directo de la existencia de un caso de violencia o acoso escolar, se produzca o no en el interior del centro. Por razones lógicas, se espera que los principales usuarios sean los alumnos afectados, sus amigos y compañeros, los familiares, los profesores o el resto de personal del colegio o instituto.

El teléfono contra el acoso es una de las medidas estrella que el ministro de Educación anunció el pasado 22 de enero, cuando se comprometió, al calor de los escándalos desatados por dos casos de acoso a alumnos de la Comunidad de Madrid que terminaron en suicidio, a la puesta en marcha de un plan estratégico nacional con unas 70 medidas para poner coto a este drama y mejorar la convivencia en las escuelas.

Un plan pendiente

No obstante, lo cierto es que, pasados diez meses -eso sí, de un Ejecutivo en funciones-, el teléfono de víctimas es la primera gran medida activada por Íñigo Méndez de Vigo de su plan. No ha creado el registro estatal que permita de una vez hacer una radiografía veraz a la violencia en las aulas españolas, ni ha reunido el Observatorio Estatal de Convivencia, ni ha elaborado el protocolo nacional contra el acoso escolar, ni las guías preventivas para padres y víctimas, entre otros.

Con esta constatación, Ciudadanos, a través de la diputada Marta Martín, presentó ayer una iniciativa para que el Congreso reclame al ministro que, con la mayor urgencia, ponga en marcha toda la lista de compromisos de enero, que considera que tendrían que estar en vigor y aplicados antes de que acabe el presente curso.

Hoy en día, nadie sabe realmente cuál es la incidencia de la violencia o el acoso, en sus diferentes grados, en los centros educativos españoles, aunque hasta las aproximaciones más conservadoras coinciden en que se trata de un gravísimo problema. El Ministerio, a partir de una estimación de los datos autonómicos, habla de que esta lacra puede afectar hasta al 4% de los alumnos no universitarios, lo que se traduciría en unos 320.000 niños y adolescentes. Sin embargo, estudios universitarios y de organizaciones como Save the Children elevan los afectados en España al 6% y al 9%, lo que implicaría a 774.000 alumnos.

La fundación Ayuda a Niños y Adolescentes en Riesgo (ANAR), la única que hasta ahora disponía de un teléfono para víctimas, y un amplio sondeo madrileño coinciden en que los casos detectados se han triplicado o cuadruplicado este trienio, aunque lo achacan más a que se ha puesto la lupa sobre el fenómeno. Lo que sí detectan todos es la irrupción brutal del 'ciberbullying', que se da ya en uno de cada cuatro acosos escolares, con las adolescentes como víctima tipo y el Whatsaap como canal de vejación.