La Rioja

TRAS EL CRISTAL DE LOVISUAL

TRAS EL CRISTAL DE LOVISUAL
  • El recorrido por los 22 comercios de Logroño que se han sumado a esta iniciativa artística sorprende con galerías, juegos, trampantojos, esculturas y poesía

Desde el interior de Casa Eduardo (calle Gallarza), Ana Delia Pascual escucha todo tipo de comentarios sobre la instalación que en su comercio ha recreado la arquitecta extremeña Marina Fernández Ramos. «La gente apunta que puede ser para recoger palomas, un toldo, una lona de obra... Pero de eso se trata, de que hablen y comenten». La intención de la autora es la de «crear un umbral diferente, una nueva forma de relación entre el interior y exterior de la tienda», y para ello ha colgado de la fachada un gran toldo amarillo de tela de cometa y estructura de bambú y ha adherido una serie de bandas del mismo color sobre la acera.

Desde allí, el recorrido natural a través de las 22 instalaciones que Lovisual ha desplegado por la ciudad, hasta el 16 de octubre, nos lleva a Saturnino Ulargui. En el escaparate de Emesa, el interiorista Abel Llaría rinde homenaje al matemático Alan Turing, padre de la computación. Procesado por homosexualidad, Turing acabó suicidándose con una manzana envenenada, se condenó por amar, y de ahí el enorme corazón creado con números de cerámica para la propuesta 'Computer love'.

Al otro lado de la Gran Vía, el umbral de entrada a la tienda Mikonos se ha transformado completamente de la mano de Juan Patiño (ilustrador) y Cristina Irala (arquitecta). «Hemos redefinido la fachada con color, volumen e ilustraciones» -explican- y lo han hecho con una estética y con materiales industriales (bridas, varillas, aglomerado).

A unos metros, un colorido caleidoscopio parece emerger de la lencería Anayvi y un bosque asoma a la cristalera de Santos Ochoa. El ilustrador Javier Jubera es el autor de este pulmón verde que ha querido traer al centro de la ciudad a modo de homenaje a los bosques y para concienciar sobre el buen uso de sus árboles.

En la vecina óptica Caro Cánovas, Asier Rua propone un juego de aproximación a partir de imágenes desenfocadas y muy abstractas de tres espacios del establecimiento, y con las que invita a entrar y descubrir de qué lugares se trata. El recorrido por esta parte de la ciudad se completa en la Vinoteca Larría (Pérez Galdós, 52), donde Marta Corada no sólo ha fotografiado una personal vendimia sino que expone estas imágenes, a modo de etiquetas de vino, en un botellero.

En tres rutas

En Lovisual, hasta 22 establecimientos de la capital riojana se dan la mano con creadores (fotógrafos, artistas plásticos, diseñadores, arquitectos, ilustradores, escenógrafos...) para alentar y dinamizar tanto el comercio como la creatividad y el diseño. Se trata de una iniciativa privada de los hermanos Daniel, Manuela y Marian Niño y del arquitecto Javier Peña, con patrocinio del Ayuntamiento logroñés y distintas colaboraciones.

El volumen de comercios participantes en estos primeros pasos de Lovisual ha llevado a trazar tres itinerarios, uno de los cuales discurre por San Antón y su entorno. En esta calle, las arquitectas Verónica Ladrón y Ana Quirantes proponen interactuar con su intervención en Ramón Óptica, donde el paseante puede probarse, a través del escaparate, diferentes modelos de gafas. En Osaba Imagen y Sonido, Daniel del Castillo invita a una 'Parada técnica' en un recogido salón doméstico cuya televisión proyecta fotos analógicas desechadas por el autor.

En Trece Marmotas, Carlos Villoslada nos lleva a observar la parte íntima de nuestros pasos con su instalación 'Bajo tus pies'; De Torre Gourmet estrena doble puerta de acceso gracias a Mercedes González de Garay y Juan Manuel Vegas, quienes también han sacado el producto a la calle a través de un gran medallón dorado de frutas y verduras. Y una hortelana, Jana Garbayo, ha ideado una cenefa a partir de tejido, pelo, piedras y abalorios para Rubén Hernández Peluqueros.

El tercer tramo de Lovisual discurre por Jorge Vigón y las Cien Tiendas. El 'Cuerpódromo' de David Azpurgua invita a la escalada en la tienda de ropa infantil Tuc Tuc, mientras que en Coté impera el minimalismo y el diseño a partir de elementos empleados en la construcción.

'Líneas del deseo' integran la lencería Desirée en el paisaje urbano, un juego óptico que invita al viandante a entrar en la tienda.

Teresa Rodríguez Miguel ha emparejado sus fotografías preferidas (del mismo modo que los zapatos se conciben a pares) para crear una galería en el interior de la zapatería A&A.

Como una galería de arte se antoja también la propuesta de Laura Peña en el estudio de decoración Cocinamos?, donde su proyecto fotográfico vincula los alimentos al cuerpo humano como si de joyas u objetos de lujo se tratara.

La fotógrafa Amaia Hodge, por su parte, traslada al visitante desde la Joyería María José hasta la Provenza francesa a través de diferentes mirillas.

Los arquitectos Juan Hevia e Irene Fernández Bayo han ideado un flexible y dinámico objeto-lámpara para Osaba Iluminación; una pieza que posibilita distintas formas de mirarla y entenderla, de usarla y vivirla.

El escenógrafo Jorge León presume de 'Amor propio' en su instalación para la Joyería Moreno, en cuyo escaparate hace bailar a una pulsera y un corazón.

Filtros de colores tamizan el Centro Óptico Capitol gracias a las arquitectas argentinas Giovanna Giampetruzzi y María Victoria Cresta. Y por último, Jamones Galilea retorna a los orígenes, a la esencia de sus productos gracias a los animales y herramientas silueteados por los arquitectos de Cienmilcuartos