La Rioja

JUSTOS. INJUSTOS

  • «Justo, muy justo me ha parecido la concesión del Capote de Paseo de la Comunidad Autónoma a Enrique Ponce»

Somos, el género humano, la misma persona, justos e injustos, según el color del cristal que miramos cualquiera de las cosas que nos sucede diariamente en nuestras vidas. No pretendo ser moralista, pero sí lo más objetivo que pueda. Hemos terminado la temporada taurina en la Rioja hace nada con la feria de las novilladas de Arnedo y unos pocos días antes terminó la feria taurina matea, ambas con diferentes matices, gustos y pasiones, pero creo que la mayoría de los aficionados que han estado en una o las dos ferias han ido a la plaza con la ilusión de ver algo importante, algo digno de corresponder al precio de la entrada, dejando aparte la importancia que tiene vestirse de torero para lo que hay que tener valor, además de afición. Quizás yo tenga una ventaja, como tantos otros aficionados que van a ver a toros y toreros, porque soy partidario del toro bravo, para juzgar al torero, que también tiene que ser bravo, traducido como valiente, para sacar partido al morlaco al que se enfrenta.

Justos o injustos. Pienso que todos o la mayoría de los que van a las plazas quieren ser justos a la hora de juzgar al torero y al toro, otra cosa es que lo consigan, que lo consigamos. La justicia, según el cristal con que la miremos, según nos afecte, de cerca o lejos, somos capaces de analizarla, lo que no quiere decir que seamos justos con ella. Lo mismo sucede con los análisis que hacemos sobre determinados toros o toreros. Es humano y ya quisiera saber las veces que nos equivocamos al enjuiciar a toros y toreros, claro que hay toreros que tienen 'bula' para sectores amplios del orbe taurino y otros no la tienen, como hay determinadas ganaderías 'privilegiadas' a las que se apuntan las llamadas figuras, que tienen que estar en las ferias para que los del dinero grande y el toro chico y arregladito, si es posible, se dejen anunciar en los carteles. Muchas veces, muchísimas, esas ganaderías favoritas de los grandes, pegan unos chascos de justicia, vamos, que habría que poder sancionarlas por su falta de fuerzas, ausencia de casta brava, de movilidad y de presencia. Pero no, el aficionado puede ser justo o no en sus apreciaciones, pero ellos a lo suyo.

Me enrollo como las persianas porque yo quería escribir sobre concesión de premios en las ferias taurinas. Arnedo, su gran feria de novilladas, en la que debería involucrares más el pueblo, con perdón, es lo que yo pienso, porque la feria ha adquirido tanta relevancia que bien merece el total apoyo de los arnedanos. Nada que objetar a los premio a la novillada y al novillo más bravo de la feria de Baltasar Ibán. Justicia. Sí a los mejores naturales de la feria al ganador del Zapato de Oro, al mejicano Leo Valdez. Perdonen, seré injusto sin querer, pero yo no vi ni un buen natural a este chico. Justo, muy justo me ha parecido la concesión del Capote de Paseo de la Comunidad a Enrique Ponce, como al premio al toro más bravo 'Planteadito', de Victorino Martín. Lo digo como lo siento. ¿ Seré justo?