La Rioja

La discusión musical como espectáculo

El dúo de hermanos Lucía y Joaquín Galán acompañó la interpretación de  sus canciones  con proyecciones audiovisuales.  ::
El dúo de hermanos Lucía y Joaquín Galán acompañó la interpretación de sus canciones con proyecciones audiovisuales. :: / SONIA TERCERO
  • Pimpinela reúne a 400 espectadores en la presentación del nuevo disco en Riojafórum

LOGROÑO. No se puede negar que una actuación de Pimpinela tiene cierta fuerza de atracción, algo hipnótico, inexplicable. Tal vez tenga que ver con la inconfesable naturaleza cotilla de algunos seres humanos. Una pareja discute sobre el escenario, el dúo interpreta musical y teatralmente la desavenencia, generalmente con un mismo hilo conductor: el desamor, el desencuentro, la incomunicación conyugal, el apagón de la llama del enamoramiento... Da igual el nombre que se quiera poner. Delante, como espectadores indiscretos, centenares de espectadores que no median sino que aplauden las canciones, incluso algunos versos en concreto.

Pimpinela es un género en sí mismo: son una especie de 'matrimoniadas' de canción ligera. Y es de comprender que hace más de treinta años las canciones de este dúo pudieran ser del agrado del público. Probablemente muchas mujeres se sentían identificadas con lo que cantaba y canta Lucía Galán junto a su hermano Joaquín. Porque Pimpinela no son matrimonio en realidad, sino hermanos. Una curiosa realidad, pero el espectáculo es ficción.

Actualmente Pimpinela resulta algo antiguo y precisamente para evitarlo en su nueva gira ofrecen una imagen que intenta ser moderna, con proyecciones audiovisuales propias de la música electrónica. Los aproximadamente 400 espectadores que asistieron al auditorio de Riojafórum, en su mayoría adultos que pagaron 30 y 40 euros por asistir al concierto, pudieron disfrutar de un ramillete de canciones en directo en las que lo más importante no es la música. Pimpinela estuvo acompañado de dos teclistas, un guitarrista, un bajista y dos coristas, y alternaron la batería en directo con melodías grabadas. Lo importante en Pimpinela es la interpretación, el efecto tobogán, el inicio de una desavenencia, la discusión, la ruptura y el reencuentro, así siempre en cada canción, en bucle.

El repertorio comenzó con las canciones 'Esto no es amor', 'Yo qué soy' y 'Nunca más, olvídalo'. Algunas cuentan con letras desconcertantes, como: «¿Yo qué soy? ¿Qué lugar ocupo hoy? ¿Soy tu amante, soy tu amiga, soy una desconocida...? Dime: estando ella, ¿qué hago yo en medio de tu vida?». Aunque el tema 'Dónde están los hombres' es aún más increíble y no cabe imaginar una versión masculina: «Es nuestro gran problema del siglo veintiuno, no busques más a un hombre que no queda ninguno [...] ¿Dónde están los hombres? ¿Dónde se han metido? Si no están casados, son 'medio raros' [sic] o aburridos [...] El día que vi a un soltero me dije: 'No se me va a escapar'. Salimos un mes entero todos los días con la mamá. 'Si quieres vivir conmigo, a mi viejita hay que llevar'. Al fin se marchó ofendido cuando la quise envenenar».

No obstante, el público agradeció las canciones. Pero hubo quien contestó a los artistas, que se mostraron ilusionados por ofrecer la que pensaban que era su primera actuación en La Rioja. (Pero no, ya cantaron en la Gala de La Rioja del 2003 en la plaza de toros La Ribera). Lucía exclamó el tópico «¡Son todos iguales!» para anunciar la canción del mismo título y una mujer entre el público respondió: «¡Mentira!». Hay que reconocer a Pimpinela el esfuerzo por actualizarse, pero no es suficiente, su música pertenece al pasado, es como una desfasada telenovela en la que en cada capítulo sucede lo mismo.