La Rioja

El escritor colombiano Alberto Salcedo Ramos. :: Díaz uriel
El escritor colombiano Alberto Salcedo Ramos. :: Díaz uriel

«En la crónica, el periodismo aporta el fondo y la literatura, la forma»

  • Experto en el género de no-ficción, lanza 'Viaje al Macondo real y otras crónicas', su primer recopilatorio publicado por una editorial española

  • Alberto Salcedo Ramos Escritor

Alberto Salcedo Ramos, contador de historias. Si tuviera DNI español, el escritor colombiano muy bien podría encajar en esta descripción de su oficio benemérito, que enlaza con las vicisitudes de esa especie en vías de extinción: el que cuenta. El que cuenta porque sabe. También los antiguos locutores de Radio Caracol, cuando tenían que mencionar al futbolista colombiano Valderrama, en lugar de citarlo por su nombre preferían denominarlo así: «La lleva el que sabe». Bueno, pues Salcedo Ramos la lleva. La lleva porque sabe. Lo corrobora su primer libro editado en España, un volumen recopilatorio de crónicas titulado significativamente 'Viaje al Macondo real y otras crónicas', entregado a la imprenta por la editorial Pepitas de Calabaza. Mientras peregrina por la patria común del idioma, de España a su Colombia natal pasando por el resto del continente americano, acepta contestar por correo electrónico a esta entrevista. Disparando respuestas. Ingenioso, mordaz. Fieramente humano.

Este libro nace de un encuentro más o menos fortuito con su primer editor español, el responsable de Pepitas de Calabaza. ¿En qué términos pactaron ustedes su acuerdo? ¿Hubo un detonante, un chispazo?

Desde el primer momento Julián Lacalle me pareció un editor cercano y cálido. Además, hace libros muy cuidados que son una caricia para el ojo. Me gusta mucho su manera de trabajar.

Los relatos que componen el libro tienen un hilo conductor muy evidente (usted, por supuesto), pero digamos que también delimitan un determinado territorio. ¿Cuál le parece que es su denominador común?

Yo creo que el hilo conductor no está tan determinado por el territorio como por la intención de quien narra. Entiendo el libro como un acto de fe en el lenguaje y en las historias de no ficción. Aspiro a que estas crónicas permitan entender ciertos sucesos que en la prensa convencional están reducidos al dato apremiante y al titular apresurado.

¿Le preocupa el estilo? ¿Hay un sello Salcedo Ramos o prefiere usted adaptar su técnica a la historia o a los personajes?

Simón Bolívar decía que el estilo es el hombre. Sin eso no hay nada.

Leyendo sus artículos he recordado ese apartado existente en la Biblioteca Nacional del Paseo de Recoletos: el llamado 'Catálogo de raros'. Porque creo que el libro puede leerse también de esa manera: como un catálogo de tipos raros.

Para ustedes, los españoles, algunas de estas historias quizá parezcan raras, pero nosotros en América ya estamos curados de espantos. Hemos visto desde un dictador que mandó enterrar con honores su pierna cercenada hasta una perra antinarcóticos que tiene escoltas porque está sentenciada a muerte por los narcos. En todo caso, no me interesan las rarezas circenses. Sólo quiero contar historias que permitan comprenden mi entorno y mi época.

¿Qué tipo de personajes le interesan? Decir que a usted le interesan los fracasados de la vida me parece demasiado obvio. ¿Tienen que tener algo más que la derrota?

Me interesan mucho las historias de la cultura popular y de las víctimas de guerras. Me ocupo de seres humanos que reflejan ciertos conflictos de la condición humana que nos afectan a todos.

¿Cree que un lector español espera de usted algo distinto a lo que espera un lector americano? ¿Le molesta aparecer etiquetado bajo la etiqueta del realismo mágico o bajo la sombra tutelar de García Márquez?

No sé cómo me vaya a leer un lector español. Yo espero que se monte en la alfombra voladora de las historias y se deje llevar. En cuanto a Gabo, lo considero el brujo mayor, tal como lo digo en la crónica del libro dedicada a él.

Estos relatos que integran el libro adoptan la forma del género periodístico llamado crónica. Hay quien opina que una crónica es como un ornitorrinco: no sabemos lo que es, pero sabemos lo que no es. ¿Se ajusta esa definición a su idea de crónica?

Para mí, la crónica, como dijo Gabo precisamente, es un cuento con datos reales. Una crónica es un género en el que se investiga como los reporteros y se escribe como los escritores. Por eso Tomás Eloy Martínez afirmaba que la crónica es un territorio en el que se juntan el periodismo y la literatura. El periodismo aporta el fondo y la literatura, la forma.

Le pido una reflexión en torno al oficio del periodismo.

Gilbert Chesterton afirmaba, irónicamente, que el periodismo consiste en decir Lord Jones ha muerto a gente que no sabía que Lord Jones estaba vivo. El periodismo en el que yo creo es uno que le cuente a la gente quién es Lord Jones antes de que éste se muera.

Para acabar, le propongo un juego: hay un incendio en su biblioteca y debe salvar un solo de los relatos que contiene 'Viaje al Macondo real'. Elija. Dispare.

No, no puedo hacer eso. Yo salvo el libro, porque allí están todos estos relatos en los que me jugué la vida.