La Rioja

Teatro de dominio público

Representación de 'Domini públic' a las puertas del Teatro Bretón, ayer en la apertura del 37º Festival de Logroño. :: jonathan herreros
Representación de 'Domini públic' a las puertas del Teatro Bretón, ayer en la apertura del 37º Festival de Logroño. :: jonathan herreros
  • 'Domini públic', un experimento en clave de participación social, abrió ante el Bretón el Festival de Logroño

Teatro de dominio público. Si la anterior edición del Festival de Logroño, probablemente la mejor de su historia, giró en torno a una oportuna reflexión de 'teatro y ciudad', un año después, profundizando en esa misma línea y con una programación también prometedora, cabe afrontarlo con esta otra idea clave de 'dominio público': teatro de todos, todo es teatro y teatro hecho por todos. Pero no solo teatro; también ciudad, comunidad, república... Y su propuesta parece igualmente una metáfora mucho más amplia: o te limitas a ser espectador o tomas partido. Tú decides.

«El teatro es el único arte que se plantea lo que significa formar parte de una comunidad», afirma el creador catalán Roger Bernat. Su obra 'Domini públic', un experimento susceptible de análisis teatral y sociológico combinado, abrió ayer a las puertas del Bretón el 37º Festival de Logroño. Esta performance callejera que lleva años recorriendo y sorprendiendo medio mundo, desde Barcelona a Santiago de Chile, de Túnez a Canadá, de Tokio a Logroño, ocupó ayer tarde la calle Bretón de los Herreros convirtiendo al público en protagonista del ejercicio a mitad de camino entre la demoscopia en tres dimensiones y el docuteatro de falsa realidad. ¿O sería una ficción muy verosímil?

De entrada, no hay ningún show; nada que ver. Los propios asistentes han de ser los actores de una acción común a partir de sus acciones y decisiones individuales. Como en una encuesta interactiva a pie de calle, mediante auriculares los participantes van recibiendo pautas de una voz que les demanda posicionarse a un lado u otro en función de lo que hacen en su vida real: si estudiaste en un colegio público, sitúate a la izquierda; si vives a este lado de la Gran Vía, camina hacia un lado; si cobras menos de mil euros, levanta el puño, si te han registrado alguna vez, separa los brazos... Los viandantes que no participan (sin auriculares) no pueden entender nada de lo que ven: solo personas yendo y viniendo de un lado a otro, agrupándose y desagrupándose aleatoriamente, gesticulando, riendo...

En 'Domini públic', explica Bernat, «el público está llamado a representar aquello mismo que representa a diario en su vida, un rol»; y como en la vida real cada uno decide hacerlo con arreglo a la verdad o no. El espacio es también el mismo que nos rodea cotidianamente, en este caso, la calle. Pero, a diferencia de lo que pasa en la vida real, aquí hay un grado extra de ficción que va introduciendo Bernat y convirtiendo el pseudoshow en una historia de policías, prisioneros evadidos y disparos. Aunque lo cierto es que, poco a poco, pregunta a pregunta y respuesta a respuesta, «lo que termina por configurarse es un retrato social».

Roger Bernat lleva casi diez años creando este tipo de 'dispositivos', más que espectáculos, en los que el público ocupa el escenario (o la calle) y se convierte en protagonista. «Yo creo -explica- que ir al teatro implica estar activo y estar dispuesto a participar. Uno va a al teatro a participar, a sentirse parte de lo que ocurre. Si no quiero participar, me voy al cine o enciendo la televisión y me quedo en el sofá. Si tengo ganas de sentirme parte de una ciudad, de un país o de una comunidad, entonces voy al teatro».

Destruir o vivir en el teatro

Oportunidades para ir al teatro y probar a tener ese sentimiento de pertenencia a un colectivo no van a faltar en los próximos dos meses. El 37º Festival de Teatro de Logroño incluye 21 espectáculos, dos de ellos de danza (Abreu y La Veronal) y otros dos de circo (Atempo y EIA), en cuatro semanas (hasta el 27 de noviembre). Entre otros, pasarán por las tablas del Bretón la gran Nuria Espert y Ramón Barea (en 'Incendios'), Verónica Forqué ('La respiración', mañana sábado), Tristán Ulloa y Alicia Borrachero ('Tierra del Fuego'), Pedro Casablanc ('Yo, Feuerbach'), Pepón Nieto e Isabel Ordaz ('El jurado') y Cipriano Lodosa, este último en 'La razón de la sinrazón', un espectáculo cervantino de Sapo que abre el Festival a la producción riojana.

Estarán presentes autores clásicos como Cervantes y dramaturgos contemporáneos como Alfredo Sanzol y Alberto Conejero, el alemán Tankred Dorst o el argentino Rafael Spregelburd. Directores como Mario Gas, Álex Rigola y Claudio Tolcachir... Vendrán compañías como La Abadía, Lazona, Avanti, Ron Lalá, Marie de Jongh, Nao D'Amores, Feelgood, Sexpeare y el Teatro Nacional de Catalunya, con el estreno de 'El público', de Federico García Lorca...

Precisamente el público será quien tenga la palabra durante estos dos meses; todas estas gentes de teatro, pero también el público. «Hay que destruir el teatro o vivir en el teatro», exclamaba Lorca en su obra menos conocida y más enigmática, con la que aspiraba a iniciar un nuevo camino. 'El público' es un grito contra la hipocresía burguesa y un alegato a favor de la libertad amorosa y artística. En ella, se oponen dos lenguajes: el teatro que solo aspira a agradar y el teatro que pretende revelar lo oculto que subyace a la realidad y cuestionar las convenciones en las que solemos movernos. Más allá del teatro y la cultura, estos conceptos se pueden aplicar igualmente a la vida misma: un juego de máscaras, ficción y realidad, identidades en continua transformación.

Jugando a eso, jugando al teatro y a la vida, comenzó ayer un nuevo Festival de Logroño. Con el teatro como foro donde ser, quizás una minoría, pero con dominio público.