La Rioja

«La vida te cambia a cada minuto y yo prefiero vivir sin sueños ni ambiciones»

¿Se imagina a Maribel Verdú sin el éxito que ha tenido desde tan joven?

Nunca pienso en esas cosas. También yo he tenido mis reveses. Por ejemplo, después de 'Y tu mamá también' tardaron mucho en volver a llamarme. Esas cosas pasan. Esta profesión también es una montaña rusa.

¿Pero cree que habría mantenido su vocación?

Estoy segura de que sí.

¿En qué momento de su carrera diría que se encuentra?

Soy muy consciente de lo afortunada que soy. Virgencita, virgencita, que me quede como estoy... Me encuentro muy a gusto de poder interpretar personajes tan distintos y sentirme versátil. Siento que van creciendo como yo.

¿Echa la vista atrás y hace balance?

No, soy muy pragmática. Vivo el día a día sin pensar que he hecho tal película o tal otra. Están muy bien, me siento muy orgullosa de ellas, pero eso es pasado; eso ya no me vale para hoy. Esta profesión es un examen constante y yo no voy por ahí con nada en la mochila.

Deduzco que tampoco hace grandes planes de futuro ni ambiciona algo en concreto.

Tampoco. La vida te cambia a cada minuto y yo prefiero vivir sin sueños ni ambiciones. Me digo muy a menudo que soy muy afortunada y no se me olvida dónde estoy. Porque también siento mucha empatía por la gente que no tiene la misma suerte que yo.

¿Sus últimas películas?

'Abracadabra', una comedia negra de Pablo Berger; 'El faro de las orcas', de Gerardo Olivares, que hemos rodado en la Patagonia; y antes 'La punta del iceberg', un thriller de David Cánovas.

En cambio, no se le ve en televisión. ¿Por qué?

He hecho mucha televisión, pero ahora no. De hecho debuté con Vicente Aranda en 'El crimen del capitán Sánchez', que casi era una película para 'La huella del crimen'. Luego hice 'Canguros'... La última fue 'Código fuego' [2003], con José Coronado. La verdad es que prefiero proyectos que tengan principio y fin y no estén sometidos a la dictadura de las audiencias y a los planes de rodaje de televisión.